ETAPA 23: EL RIFT VALLEY: LAGOS NAIVASHA Y NAKURU, VOLCANES Y MAS PUERTAS AL INFIERNO.

Posted in Sin categoría on 28 febrero 2015 by German el Gran Iconoclasta y Grand Overlander

Si habéis ido leyendo el blog ya habríais notado ciertos devanéos con el Rift Valley cuando el Nilo quedaba lejos hace tiempo. Esos devanéos se estaban empezando a convertir en una infidelidad en toda regla con esta zona de África respecto del rio que había quedado relegado a un segundo plano. En esta entrada queda claro.

A poco mas de un centenar de kilómetros al norte de Nairobi el Rift Valley muestra los vestigios de su actividad volcánica en toda su magnitud. En la zona se suceden una setie de conos volcánicos de diferente antigüedad, lagos salados (soda lakes), lagos mayores con islas en forma de corona (vestigios de antiguos cráteres erosionados), manantiales de aguas termales.
Particularmente en los alrededores de Naivasha se concentran algunos lugares de bastante interés donde merece detenerse si pasáis por aquí.

El Fisherman’ s camp es toda una institución mochilera (al menos desde 2003, de cuando es mi guía del Este de África) y que sigue gozando de plena salud 12 años después. Ofrece una idílica localización a orillas del lago Naivasha y supone un campo base perfecto para explorar la zona. Consigo una banda preciosa, recién construida, con una cama enorme, mosquitera, muebles con encanto, por unos 20 euros (su valor real debe estar en los 50), el truco es que la ducha no funciona, y tengo que usar las del camping. Un pequeño detalle que paso por alto.

El primer día lo invierto en el volcán Longonot. A unos 20 kilómetros por carretera y menos de 10 en línea recta.
Si visto desde fuera el edificio volcánico dista bastante de ser un cono perfecto, una vez has superado los 500-600 metros que hay desde el valle hasta el borde del cráter, la imagen que se te presenta es de las que impresionan. Un crater enorme de unos 2 o 3 kilómetros de diámetro, con la base repleta de una vegetación exuberante aislada del resto por las paredes verticales. Una especie de mundo perdido.
Si miramos del crater hacia afuera, las vistas del lago Naivasha con el crater secundario del Longonot a los pies son igualmente escénicas.
Para llegar a Longonot desde el Fisherman’ s camp has de tomar un matatu (minibús compartido) hasta Naivasha. Para al primero que pase por la carretera, aunque parezca que vaya lleno y no quepa un alfiler, te harán un “huequito”. En Naivasha habrá otro matatu esperando dirección Longonot. En unos veinte minútos habrás llegado a la primera población (con muchos camiones parados).
Desde allí hay que caminar unos 8 kilómetros por un camino rural hasta la entrada del parque.
La entrada en la línea habitual un pellizco de 30 dólares. Pero al menos este volcán puede hacerse sin guía y parafernalia.
Para regresar al Fisherman’ s camp hay que deshacer lo andado.

A los pies del Longonot. Entre el volcán y el lago Naivasha se encuentra el parque nacional de Hell’ s gate (o puerta al infierno). Un parque nacional con presencia de fauna salvaje (antílopes, impalas, ñus, cebras, búfalos, y también elusivos guepardos) y uno de los pocos en los que al no haber la amenaza de elefantes, leones o leopardos puede recorrerse sin necesidad de estar metido dentro de un jeep o furgoneta. Eso quiere decir que puedes recorrerlo en bicicleta, e incluso (si tienes ganas de una larga pateada, caminando). Después de varios safaris motorizados, la verdad es que el recorrido en bici por el parque es toda una gozada. Poder bajarte de la bici e intentar aproximarte a un grupo de cebras o impalas caminando es otro rollo completamente diferente y una experiencia de las que recordaréis.
Todo ello en mitad de un valle culminado por unas paredes de basalto del estilo Castellfullit de la Roca.
Dos pilares rocosos enormes emergen del paisaje en cada extremo de la ruta que recorre el parque. Posiblemente dos viejas cámaras magmáticas solidificadas que perdieron el envoltorio.
En uno de los extremos del parque puedes dejar aparcada la bici en la rangers office y adentrarte en un par de estrechos cañones de origen sedimentario con una estratificación muy marcada que produce unos originales juegos de luces y sombras. Al final de uno de ellos hay unos manantiales de aguas termales que recuerdan la actividad volcánica de la zona aun continúa.

Igual que Longonot, la entrada al parque cuesta 30 dólares a los que hay que sumar los 6 que cuesta alquilar la bici en el mismo Fisherman’ s camp. Del camp a la entrada del parque hay unos 8 kilómetros.

Si aun te quedan dólares por quemar se pueden visitar un par de reservas junto al lago con presencia de fauna salvaje. El escénico cráter lake, un pequeño crater con un lago en su base, y la crater island, una península semicircular dentro del lago que denuncia que antiguamente fue un cráter volcánico.
Ambas reservas pueden recorrerse caminando, aunque las entradas son igual de intimidatorias (30 dólares) que las de los parques nacionales. En mi caso con Longonot y Hell’ s Gate di por concluida la visita a Naivasha.

A un par de horas al norte se encuentra Nakuru que según la Lonely Planet es una “pleasant town where to spend a couple of days” (una agradable localidad donde pasar un par de días) y que según el que escribe este blog es “un agujero negro bastante asfixiante sin demasiado escape”.
A veces es bueno tener dos opiniones para contrastar.
Nakuru está sin embargo junto a uno de los soda lakes mas importantes de todo el Rift, un lago que sirve de refugio a centenares de flamencos que tornan de color rosa su superficie vista desde la distancia…bueno, mejor dicho “servía” y “tornaban”; la realidad es que los flamencos que no estaban en el lago Manyara de Tanzania y que supuestamente deberían estar aquí; tampoco estaban. Había medio centenar mal contados. Y según me explicaron no era nada estacional relacionado con las migraciones. ¿Donde demonios se han metido los flamencos africanos?.
Cuando alguien sepa algo, por favor que me informe.
Pero la gente que viene a Nakuru, mas que por los flamencos lo hace principalmente para avistar rinocerontes africanos.
Desgraciadamente muchos chinos pichafloja siguen atribuyéndole poderes magico-erectiles al cuerno del rinoceronte, y siguen pagando fortunas para que algún desperado furtivo africano se juegue la vida matando rinocerontes (recordad que los rángers disparan a matar contra los furtivos). Parece que en China muchos aun no se han enterado de la “magia mas poderosa” de la pastilla azul. Y también parece que la revolución cultural no consiguió terminar con algunas de las gilipolleces de la superstición de algunos chinos.
El caso es que si hay una especie realmente amenazada en Africa (también en Asia) por culpa de esos desgraciados, es el rinoceronte. Las poblaciones de estos imponentes mamíferos están bajo mínimos en toda esta zona, y si no se consigue revertir la tendencia los rinos desaparecerán para siempre.
El gobierno keniata en un intento por tener controlados y vigilados a muchos de sus rinocerontes y a salvo de los furtivos ha tratado de concentrar a los individuos sueltos que quedaban fuera de sus reservas en el parque nacional del lago Nakuru que se extiende mas allá del lago varios kilómetros dirección sur.
El parque nacional de lago Nakuru es uno de los pocos de todo el este de África que tiene todo el perímetro vallado a diferencia del resto de parques nacionales donde la fauna puede moverse libremente y abandonar los parques.
Con todo, tampoco es fácil verlos de cerca. Gracias a los chinos, a los rinos logicamente no le gustan los humanos, y sus habitos diurnos consisten en comer y descansar sin realizar grandes desplazamientos. Eso dificulta mucho que puedas cruzarte con alguno de ellos interceptando su trayectoria. En el game drive que compartí con una pareja de keniatas vimos un par. Y bastante lejos.
En Nakuru también hay leones, pero no hubo suerte esta vez.

La presencia de rinocerontes y el hecho de que este parque esté en la lista del patrimonio mundial ha animado al gobierno keniata a elevarlo (con demasiado optimismo según mi opinión) a la misma altura del parque de Amboseli y la reserva de Masai Mara. Eso significa que al pasar por taquilla, la broma te suponga 80 dólares (40 para nacionales keniatas).

Aunque Nakuru desde el punto de vista paisajístico es muy bonito, y dispone de alguna colina que ofrece buenas vistas del lago; y hay una buena concentración de fauna africana; creo que si has hecho Ngorongoro, Amboseli, Masai Mara o Serengueti puedes ahorrártelo, a no ser que seas un entusiasta de los rinos, o en los anteriores no hayas visto ninguno y estés empeñado en completar tu big 5.
En todo caso, 80 dólares es un precio excesivo.

Tras mi visita al parque nacional decidí que no había ningún motivo adicional para pasar ni un minuto mas en la ciudad de Nakuru; así que me subí al primer autobús que salía con destino a Uganda.

Eran las dos de la tarde, y los escasos 300 kilómetros a la frontera hicieron presuponer que llegaría a una hora razonable a Jinja. La realidad es que una estupida parada en Eldoret de mas de una hora nos rompió la media. Por si eso era poco, los últimos 60 kilómetros hasta la frontera requirieron más de dos horas (no entiendo porque, ibamos a bastante rápidos, tal vez atravesamos algún tipo de agujero de gusano en el espacio tiempo que nos retenía en algún intervalo espacial mientras el tiempo avanzaba).
El caso es que llegamos a la frontera a las 10 de la noche. Y como todo el autobús había de pasar el control de pasaporte uno por uno y solo había una ventanilla, la cosa se alargó sus cuarenta minutos.
Y como siempre suele pasar en estos cruces de frontera SIEMPRE hay uno que desaparece y tiene a todo el autobús esperando otra hora de regalo.
Nunca he entendido porqué los aviones no perdonan ni un minuto con pasajes que cuestan el doble del salario mínimo interprofesional en España (vaale, ya se que eso tampoco es gran cosa); y en cambio estos autocares esperan a alguien mas de una hora cuando un pasaje cuesta 10 euros.

El caso es que llegué a Jinja (Uganda) a la una y media de la madrugada.

ETAPA 22: AMBOSELI o LAS NIEVES DEL KILIMANJARO (PARTE 2)

Posted in Sin categoría on 28 febrero 2015 by German el Gran Iconoclasta y Grand Overlander

Si le preguntaramos a un habitante cualquiera del planeta por una imagen que definiera Europa, seguramente nos describiría las 4 torres de la fachada de la Gloria de la Sagrada Familia de Barcelona…¿que no?, bueno, pues el campo del Barça….¿tampoco?, ¿que soy un provinciano?….vaaaale, de acuerdo ese habitante cualquiera seguramente escogería el Big Ben o la torre Eiffel ¿contentos?….vaya dos monumentos sobrevalorados.

Si repitiesemos el mismo ejercicio con África, casi todo el mundo coincidiría en que su imagen del continente es una montaña con una cima plana nevada y unos elefantes pasando por delante. Esa montaña es el Kilimanjaro, de la que ya hablé en la etapa 19, y los elefantes se pasean en el parque nacional de Amboseli en Kenia.

Amboseli supone el perfeccionamiento del África mítica e idílica. El África soñada, la imagen que nos acompaña desde ese libro de geografía o ese primer Atlas de tercero de EGB (o de su equivalente con la logse). Amboseli es sin embargo, y pese a lo idílico del lugar un parque ignorado por los grandes touroperadores, e incluso por los pequeños agentes locales de Nairobi.
Es cierto que en Masai Mara hay muchas mas opciones de tener encuentros con los gatos, pero ¿y el escenario?. Además en Amboseli se da la mayor concentracion de elefantes por kilómetro cuadrado de Kenia, y la segunda mayor del mundo después de Tarangire en Tanzania.

Después de que las vistas del Kili desde Moshi no me acabaran de convencer, y después de desestimar entrar en el parque nacional de Kilimanjaro en Tanzania por lo abusivo de su entrada y por encontrarse tapado en mitad del día, recordaréis que dejé pendiente para Kenia un reencuentro con la montaña.
Y como siempre la paciencia suele tener premio.

Puntualmente a las 6 de la mañana el conductor me estaba esperando en la puerta del hotel. Además de Giulia y David (pareja italo francesa) y su amiga alemana Stephanie; Rolf suizo incorporado de última hora completaban el grupo. Bien! 5 para una furgo con capacidad para 7. Espacio holgado y todos con ventana además del habitual techo practicable.
Grupo guapo como siempre, y entre los que ya empiezo a ser el mayor (pero sin que se note….)

Tras unas 3 horas largas de carretera y aunque ya pasaba de las 10 (hora en la que normalmente la montaña ya suele estar tapada), en el horizonte empezaba a vislumbrarse la tabla nevada del techo de África. Llegamos sobre las 11 al campamento, y solo una baja linea de nubes se anteponía a la montaña dejando ver su cima.
Estabamos teniendo mucha suerte.

El campamento gana por goleada a sus vecinos tanzanos. Tenemos una banda (cabaña), con dos camas, mosquitera y baño; mientras que por un precio algo superior en Tanzania solo tenemos derecho a una tienda, colchoneta y saco de dormir. Y por supuesto con las vistas fantásticas a la montaña.

El game drive de la tarde nos ofreció los habituales elefantes, jirafas, cebras, ñus, antílopes e impalas, búfalos, jabalís gigantes africanos, y un par de leones. Y ya de regreso, el Kilimanjaro volvía a hacer acto de presencia al escampar las nubes.

Por la noche y con una luna casi llena las nieves de la cima resplandecían sobre la llanura en una visión dificil de olvidar. La luminosidad de la noche ponía las cosas fáciles para fotografía y limitaba los tiempos de exposición.
El amanecer también nos ofreció la montaña totalmente despejada. Tras desayunar el segundo game drive nos proporcionó las imágenes deseadas de las manadas de elefantes y otros herbívoros transitando delante del volcán. Un precioso lago con hipopótamos a los pies de una colina completaban la escena.

Amboseli era junto con Ngorongoro el parque mas idílico de los que hasta la fecha había recorrido. Los 5 coincidimos en la valoración de que es el must see de Kenya. E incomprensiblemente no está incluido en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO.

Tras dejar a Rolf en la frontera, el continuaba hacia Tanzania; regresamos a Nairobi.
A la mañana sigiente mi viaje proseguiría hasta Naivasha.

ETAPA 21: NAIROBI o NAIROBERY

Posted in Sin categoría on 9 febrero 2015 by German el Gran Iconoclasta y Grand Overlander

Siguiendo las instrucciones de Mercè (Milcamins) y Sergi (Rodar pel Mòn) me dejé caer en la zona downtown de la capital kenyata con un par de opciones interesantes y ajustadas de alojamiento.
Nairobi también se conoce por aquí con el nombre de Nairobery en alusión a sus elevados índices de criminalidad. En efecto, junto con Johanesburgo, Nairobi tiene el dudoso privilegio de liderar las estadísticas africanas de este lamentable indicador.
Pero, don’ t panic. El centro de Nairobi durante el dia es tan seguro como cualquier otra ciudad del mundo. La mayoría de delitos violentos se producen en barrios marginales y periféricos (como en las megalópolis latinoamericanas), o en horas en las que no se te debería haber perdido nada por la calle.
Lo mas sorprendente del centro de Nairobi (además del permanente atasco de tráfico) es su modernidad y limpieza. Podría pasar por el downtown de una ciudad estadounidense o australiana.
Como ciudad de reciente creación y sin demasiada historia, tampoco tiene una old town con edificios históricos, así que lo mas destacado es el observatorio que hay en la azotea del kenyata center, y que hasta no hace mucho era el edificio mas alto de la ciudad.
Desde este privilegiado mirador lugar de encuentro de parejitas y grupos de estudiantillos puedes entender muy rápidamente la estructura de la ciudad organizada en trama de cuadricula con un largo parque de inspiración neoyorkino. Con todos los edificios administrativos del gobierno concentrados en uno de los lados del parque.

La ciudad goza en esta época de un clima primaveral cálido y seco de esos días buenos de junio que te hacen sentir optimista. Realmente es una ciudad muy agradable (por lo menos su centro), incluso sin la necesidad de tener un rio, lago o mar que la desahogue.
Nada que envidiar a ciudades del estilo Brisbane o incluso Melbourne.

Una buena oferta gastronómica internacional hace de la ciudad un buen lugar para reponerse del rigor del viaje mas polvoriento.

La contratación del safari a Amboseli (recordad que lo dejé pendiente en Moshi con 60 dólares guardados en la hucha, vease etapa 19) se presuponía complicada. Al parecer todos los agentes de Nairobi ofertan Masai Mara para los joining groups (con mejores opciones de avistamiento de felinos) y para encontrar algo para Amboseli me estaban hablando de a 5-7 dias vista. Estaba ya a punto de arrojar la toalla, cuando paseando por el centro vi un cartelito de una agencia en una especie de galería. Me dije, venga voy a probar aquí como el último sitio.
Bingo, un grupo de tres expats europeos que trabajaban para Naciones Unidas se iban de finde al Amboseli. Justo el día siguiente.
No se podía pedir más. Bueno sí, sí que se podía pedir más. Que el consulado de Uganda (donde tenía que tramitar mi visado multientrada, en la frontera solo te hacen una entrada) no quedara muy lejos de allí.
Y la cosa es que el consulado de Uganda en una ciudad de casi 3 millones de habitantes estaba, no en el mismo barrio, no en la misma calle, no en la misma manzana, no en el mismo edificio, no en el mismo portal, sino puerta con puerta con la agencia.

Posibilidad de que esto suceda, una entre tres millones.

Carlo Anceloti, Johan Cruyff, superen esto.

ETAPA 20: ARUSHA Y EL ARCA DE NOE (LOS PARQUES MÍTICOS) o LA ÓPERA DE LA SABANA

Posted in Sin categoría on 8 febrero 2015 by German el Gran Iconoclasta y Grand Overlander

PRELUDIO

Si Kilimanjaro ya desprende música por todos lados, lo que viene detrás no le va a la zaga: Arusha, Serengeti, Ngorongoro. O lo que es lo mismo safari, safari, safari.
Incluso para alguien como yo poco entusiasta del turismo de observación y fotografía de vida salvaje y de los documentales de animales; este era mi “must see once in a lifetime”.
Que leches, estaba en el corazón de África, donde el turismo inició su andadura como fenómeno exclusivo destinado a las clases altas a principios del XX, donde se da la mayor concentración de fauna salvaje en libertad seguramente de todo el planeta, y donde se inventaron los safaris. Así que yo también tenía que participar en uno.

ACTO PRIMERO: LA CONTRATACION

Nada mas llegar a Arusha y bajar del autobús con tu mochila, una legión de captaclientes, comisionistas, buscavidas te estarán esperando. Todos son el gancho de una determinada agencia que les pagará una comisión que se te repercutirá en el precio.

Casi todas las agencias locales ofertan el paquete típico de cuatro días tres noches por los parques nacionales de Tarangire, Serengeti y Ngorongoro.
Las que organizan los safaris económicos (budget) están abiertas a juntarte con un grupo (joining basis); mientras que las agencias que salen en la Lonely Planet (que lleva camino de convertirse en la guía de viajes para las realezas europeas, banqueros, grandes fortunas y familias evasoras de grandes capitales estilo Bárcenas o Pujol) cuando te ven entrar con esa pinta de mochilero y sin mirarte ni a los ojos sencillamente te dicen que no tienen ninguna salida programada. Estas agencias que salen en esa guía Lonely Planet originariamente pensada para mochileros de ajustado presupuesto parece que solo trabajan el viaje privado y los lodges de 1000 la noche.

Así que ante este panorama, ni que decir tiene que es muy conveniente invertir un día en Arusha en recopilar información, preguntar, mirar, mirar, mirar, comparar, regatear hasta dar con la oferta que mas te convenga y a ser posible prescindiendo de los comisionistas de turno.

El precio de partida para los safaris en tented camp (acampada) en este itinerario típico de cuatro días se fija en 170 dólares por dia de safari (donde se incluye alojamiento dentro de los parques en tienda, comidas sencillas, agua, entradas y jeep con conductor y techo practicable). No te debería resultar complicado bajar hasta 155. A partir de 150 ya empieza a ser un muy buen regateo. Si consigues bajar a 140 te has ganado la vuelta al ruedo. Para bajar un par de dólares de los 140 deberás de dar con algún operador realmente desesperado que tenga que cerrar algún grupo y para el que resultes su piedra angular.
Si en la calle has conseguido una oferta de 100 dólares o menos por día de safari en una agencia “que está en las afueras de Arusha” y que nunca has llegado a ver; métete las manos en los bolsillos, sujeta tu cámara, tu móvil y tu cartera con fuerza, mira a tu izquierda y derecha y…..corre todo lo que puedas, …y asegurate de que no te sigan!

Nunca hagas un pago a nadie fuera de una oficina con cara y ojos, con las certificaciones correspondientes y sin un recibo debidamente sellado y firmado. Y sobretodo asegurate de que el precio de las entradas a los parques esté incluido. Hablamos de algunos de los parques nacionales con las entradas mas caras del mundo.
A título indicativo solo la entrada al crater del Ngorongoro ya cuesta 200 dólares para un día.
Mi elección final vino condicionada además de por el precio, por las facilidades de pago.
Al no disponer de demasiado efectivo, el vendedor aceptó un pago de 200 dólares, y emplazó a que el balance pendiente lo liquidara con mi tarjeta de crédito en los parques asumiendo mis entradas y el diferencial redidual con la entrada de algún compañero.
Eso me ahorraba el 4% que me cobra mi banco cada vez que saco de un cajero y a la vez también a hacer un adelanto muy gordo de dinero.

INTERVIENEN EN ESCENA

Antes de nada dejadme que os presente a los personajes de la ópera: Alice y Leah. Estadounidenses de las buenas, por suerte no todos allí son tejanos fanáticos de los rifles, ni suprematistas de Alabama, ni psicópatas de la banca de inversión Goldman Sachs.
Leah es una cooperante que trabaja en una ONG en Kigali, Ruanda. Alice, su amiga que había ido a pasar unos días con ella trabaja en las oficinas de ACNUR en Suiza. Admito que encuentro atractiva a Alice, pero lo nuestro es imposible. Yo soy un hombre casi casado, y ella es demasiado joven….y si Carol lee esto igual me mata. (Cariño esto yo….es para comprobar que lees el último bazar).
Por otro lado están Merek (Miroslav) y Jan, dos checos de mi quinta, de vacaciones de un mes por Tanzania que se acabarían bebiendo la producción mensual de Kilimanjaros y Serengetis.
Y completa el grupo Methan, un canadiense de origen indio ya retirado que a sus 65 años se ha propuesto el reto de caminar sobre las montañas mas altas de cada continente hasta los límites entre el senderismo y el montañismo.

Ellos serán mis compañeros de safari, además de Aly y Simon nuestro guia/conductor y nuestro cocinero.

DESARROLLO, ESCENA PRIMERA, TARANGIRE
ELEFANTES Y BAOBABS

El recorrido por las tierras del noroeste de Tanzania comenzó en el parque nacional de Tarangire. Eclipsado por el imponente nombre de sus vecinos Ngorongoro y Serengeti, Tarangire ha sido una de las mas grandes sorpresas del viaje. Y es que en este parque se encuentra la mayor concentración de elefantes africanos del mundo.
El elefante africano (algo mas grande que su primo hermano asiático) es el mayor animal que habita fuera del mar. Y parece que al fin (al menos en Tanzania y Kenia) ha encontrado la protección que merece. Aunque aun quedan otros países más subdesarrollados en los que pagando, te ponen el elefante delante para que demuestres lo machote que eres con un rifle y tu buena puntería (manda huevos si no aciertas con un elefante). Un producto especialmente pensado para reyes que se empiezan a hacer mayores y para banqueros con tarjeta black.
En Tanzania sin embargo, no solo no se permite la caza, si no que los rangers de los parques nacionales tienen orden de disparar a matar si tienen un encuentro con furtivos. Es lógico porque los otros tampoco disparan al aire.
En cualquier caso Tarangire es un auténtico santuario para los elefantes. En nuestro game de tres horas sin exagerar debimos ver mas de medio millar de ellos, en manadas, en grupos familiares, individuos sueltos, madres con sus crias.
El parque, carente de grandes depredadores y repleto de baobabs y acacias constituye su habitat perfecto. Además pueden verse jirafas, antílopes, gacelas Thompson, ñus…
Así que no hay que perdérselo, teniendo en cuenta de que va de camino a los dos grandes. World class, y todo un misterio que no sea un World Heritage.

DESARROLLO ESCENA SEGUNDA: SERENGETI
EL REY DE LA LLANURA

Las segunda etapa del big safari transcurriría en el legendario parque nacional de Serengeti. Pero para llegar hasta allí primero hay que atravesar el area de conservación de Ngorongoro y pagar el correspondiente peaje de paso de 50 dólares (que está incluido en el precio, pero que naturalmente terminas pagando tu mismo).
Las llanuras Serengeti que aparecen tras los volcanes extintos de la zona de conservación de Ngorongoro ocupan una extensión similar a la mitad de Catalunya (esto es de Lleida a Barcelona i de l’ Ametlla hasta Cardona per que us en feu una ideia), y por si fuera poco se extienden al otro lado de la frontera keniata en la reserva de Masai Mara.
Esta es la sabana africana en su estado puro. Arbustos, acacias, prados verdes y una de las mayores concentraciones de vida salvaje del mundo. Prácticamente todos los grandes mamíferos africanos incluidos los felinos pueden encontrarse aquí:
Los big 5 (los 5 grandes) incluidos en esta lista en base a su peligrosidad (elefante, rino, búfalo, leon y leopardo); jirafas, cebras, antílopes, impalas, gacelas, ñus, licaones, hienas, hipopótamos, babuinos, leones, guepardos, leopardos, avestruces, marabúes.
Y muchos de ellos en concentraciones muy elevadas y muchas veces muy cercanos a los jeeps. Sin ser la época de la gran migración de julio (en la que millones de ñus cruzan del Serengeti a Masai Mara) esta también es época de migraciones y pueden verse enormes manadas de ñus, búfalos y cebras avanzando hacia el sur.
Algunas escenas que permanecerán en tu retina, los largos cuellos de las jirafas sobresaliendo entre las acacias, el aparatoso vuelo del marabú que es casi como ver volar a un pterodáctilo del jurásico, las enormes manadas pastando en vastas extensiones de llanura.
Pero lo que realmente hace especial a este parque del resto, es lo relativamente fácil que es ver a los “gatos” y muy cerca de los jeeps. Particularmente los preciosos guepardos (el animal más rápido del planeta capaz de alcanzar los 100 kilómetros por hora) que suelen cazar en pareja (dos machos). Y sobretodo los leones.
Si el momento en el que ves a dos guepardos venir hacia ti y cruzar por delante tuyo a menos de un metro es excitante; cuando es una familia de diez o doce leones con sus cachorros pasan a tu lado es cuando el precio que has pagado por la entrada se justifica.
Los hábitos sociales y de caza de los leones difieren considerablemente del resto de sus parientes mucho mas solitarios. Los leones cazan en grupo, y son siempre las leonas las que hacen todo el trabajo, sobretodo para alimentar a los cachorros. El macho que comparte territorio con media docena de hembras se dedica a descansar hasta que las hembras han cazado. Entonces llega, come y cuando se harta deja comer al resto.
La macabra escena de un búfalo devorado por una familia de leones fue otra de las escenas que nos dejó el Serengeti.
Incluso llegamos a ver un par de leopardos en las ramas de un árbol. Los leopardos son con diferencia el felino mas dificil de ver. Es un cazador nocturno y durante el dia se dedica a dormir en las ramas de los árboles.
El equivalente real al Parque Jurásico de Spilberg.

DESARROLLO ESCENA TERCERA: NGORONGORO
EL ARCA DE NOE

Imaginad por un momento un crater de un volcán extinto con una pequeña parte inundada en estanques y con unas escarpaduras periféricas que favorecen que los animales que lo habitan permanezcan aquí (salvo los búfalos, elefantes y cebras que suelen hacer migraciones). Un cráter donde habitan casi todos los mamíferos no depredadores del este de África (con excepción de la jirafa a la que le resulta muy complicado descender al cráter), y donde encuentran todo lo que necesitan para vivir (pastos en abundancia, agua, y solo 6 familias de leones que se reparten el crater como única amenaza). Ese crater es el Ngorongoro y constituye uno de los ecosistemas más singulares del planeta.

Los 200 dólares que cuesta la entrada (en 2015, posiblemente en un par de años serán 300 o 400) están a la altura del lugar.
Cuentan que en los meses de la temporada alta en Tanzania (julio y agosto) el fondo del cráter se encuentra asaltado por centenares de jeeps que rodean masivamente cualquier escena importante que se produce, hasta el punto de que por cada leon pueden haber 20 o 30 jeeps rodeándolo.
No sé si por la crisis del ébola y las múltiples cancelaciones de los touroperadores, pero pudimos disfrutar del cráter compartiéndolo con no mas de una docena de jeeps repartidos por toda la zona, lo que nos dejaba virtualmente solos casi todo el tiempo.

Llegamos por la tarde y acampamos en una zona habilitada en el borde del cráter. Por la noche una manada de búfalos se dedicó a campar a sus anchas por el campamento y a pastar junto a las tiendas. Supuestamente cuando ellos invaden tu espacio no son peligrosos. A la mañana temprano realizamos nuestro game drive de seis horas por el fondo del idílico cráter, incluyendo una parada para comer junto a un estanque lleno de hipopótamos.
Por la tarde, al finalizar el game nos separamos. Los americanos (el canadiense y las dos chicas) regresaton a Arusha. Yo, que tenía contratado Lago Manyara para el quibto día me quedé con los checos.
Nos dejaron en el Panorama Lodge justo en la escarpadura del rift valley con unas preciosas vistas sobre el lago. En un curioso lodge en el que las surreales bandas (cabañas) circulares recordaban una mezcla de hobitón y los trulli de Alberobelo en Italia.

DESARROLLO. ESCENA CUARTA: MANYARA LAKE
EL DIA DE AVENTURA

El quinto día del tour se presumía como un plácido paseo en bicicleta a orillas del lago Manyara donde supuestamente se concentraba una colonia de aves importante y manadas de rumiantes. Nada mas lejos de la realidad, la cosa iba a ser mas cansada, además del lago el programa incluía una visita a unas cascadas sobre la escarpadura del rift y un poblado masai además del lago. Así que la cosa sobrepasó los cuarenta kilómetros, casi todos en terreno de pista y bajo el sol ecuatorial. Sin grandes desniveles eso si, pero con una subida hasta la cascada (sin la bici) semi grimpada por un lecho del rio lleno de rocas gigantes que había que negociar. Así que la matada fue considerable. Nuestro guia, un chaval del pueblo nos marcaría el camino todo el día. Tanto yo como los checos acabaríamos el día reventados.

Lo mas destacable del lago Manyara es la extensión enorme de un prado verde de un cesped natural perfecto (que podría estar en cualquier campode golf). Es un lago salado que normalmente sirve de cobijo a numerosas familias de flamencos, que en esta temporada están en el lago Natrón según todo el mundo nos explicaba. (Mas adelante me enteraría de que los flamencos hace unos años han dejado de venir a estos lagos del valle del Rift en las brutales concentraciones de antaño…).
Tras casi una hora de pedal, llegamos a una polvorienta agrupación de diminutas cabañas circulares a los pies de la falla del gran Rift. Estabamos en una de las muchas aldeas masai que se reparten en la zona. Medio pueblo vino a recibirnos con los atuendos. Y nos hicieron la pertinente demostración de los famosos saltos masai (aunque un poco mas cutres que los de los documentales). El momento turistada del día. Más interesante me pareció vistar una de las viviendas y ver su primitivo sistema constructivo, y sus finas paredes hechas con piel de vaca revestida de barro. Los diminutos habitáculos se subdividen en dos “habitaciones” del tamaño de una tienda de campaña, una para el hombre y otra para la mujer y los niños. Unas minúsculas aberturas sirven de entrada de luz, mientras que el pequeños espacio de distribución entre las dos piezas se usa como espacio para la cocina.
Los masai son una tribu de origen nilótico que llegó a esta región procedente del actual Sudán del Sur en una migración hace unos trescientos años. Este grupo humano se reparte a lado y lado de la frontera entre Kenia y Tanzania ajeno a las divisiones territoriales que realizaron los europeos durante la colonización.
He pensado que sería divertido que un día viniesen unos señores masais con unos maletines, unas reglas y unos cartabones a redefinir las fronteras de la vieja Europa, y que metieran una linea recta desde La Coruña hasta Valencia y crearan dos paises. Sería lo justo, y aunque solo fuera por verle la cara a los talibanes de la unidad de España también sería la ostia…
Los masais son además una parte importante de la población urbana de Arusha, y aunque aun conservan su indumentaria característica con su vistosa manta roja, en la ciudad llevan una vida absolutamente urbana. Todos tienen teléfono móvil, y algunos hasta coche.
Información útil para las chicas, (y para algunos chicos), los masai son atractivos. Muy altos, con rasgos mas finos que los swahilis. Evidentemente no tanto como yo, pero lo suficientemente como para resistir la comparativa con dignidad mientras pegabamos los saltos traficionales de guerrero masai.
Eso sí, si alguna quiere formalizar matrimonio con un masai, deberá estar dispuesta a compartir, ya que la poligamia (igual que pasa con los leones) es habitual. No obstante, siempre te queda la opción de buscarte a uno que no tenga vacas, ya que a esos no los quiere nadie y dificilmente podrán casarse.

ARIA FINAL

En el guión original de esta ópera clásica estaba escrito el Nessun Dorma cantado en lo alto del Monte Meru, el volcán extinto que construye un cono perfecto sobre la ciudad de Arusha; pero amigos, el monte Meru se encuentra dentro del parque nacional de Arusha con toda la parafernalia que ello representa en esta zona de África, (ya sabéis, tasa de entrada de varias decenas de dólares por día, porter, guías, refugios de montaña sobre los 20 dólares). La broma se iba a los 500 dólares si lo organizaba una agencia, y a un mínimo de 350 si me organizaba yo las contrataciones desde el mismo parque nacional).
Así que la ópera de la sabana o dil Masaietto dil Serengetto quedará inconclusa para siempre.

ETAPA 19: MOSHI o LAS NIEVES DEL KILIMANJARO (PARTE 1)

Posted in Sin categoría on 8 febrero 2015 by German el Gran Iconoclasta y Grand Overlander

Moshi es la ciudad mas cercana a la montaña mas alta del continente africano. El Kilimanjaro, nombre mítico, melódico y evocador donde los haya; a la altura de los Samarkandas, Zanzibar, Bagdad, Kashgar.
Aunque está junto a la frontera de Kenia, la montaña se encuentra integramente en suelo tanzano, y el parque nacional que la protege también. No es el típico caso en el que la divisoria de aguas define la frontera física. Aunque si buscáis la postal de los elefantes con la montaña detrás, irónicamente deberéis cruzar a Kenia. Unos tienen la montaña y los otros las mejores vistas.

Con sus casi 6.000 metros de altura este extinto volcán que se apagó hace 300.000 años es el techo de África; y uno de los pocos lugares de los trópicos donde aun quedan glaciares y nieves perpétuas.
Ante tales magnas y superlativas espectativas, visto desde Moshi, he de decir en honor a la verdad es que la montaña me decepcionó un poco en la primera impresión. Moshi está alto, y desde el lado tanzano la silueta de la montaña dibuja un perfil demasiado poco accidentado.

El Kilimanjaro es visible solo a primera hora de la mañana (generalmente antes de las 9), y con suerte a última hora de la tarde (a partir de las 6). En las horas centrales del día siempre está tapado, y eso siempre que el día en Moshi esté soleado. Si amanece nublado, el cero está garantizado en tus posibilidades de verlo.
Dicho lo cual, creo que tuve bastante suerte ya que lo pude contemplar el primer día por la mañana desde mi habitación (aseguraros si dormís en el Zebra de pedir una habitación con vistas por el mismo precio, si está tapado, os habréis dado el madrugón pero podréis volver a la cama inmediatamente; y si está despejado podéis subir a la octava planta (no hay ascensor) donde tienden la ropa y podréis tener un ratito de nieves de Kilimanjaro); y también pude verlo por la tarde ante un revuelo espectacular de pájaros.

La mayoría de gente que se detiene en Moshi lo hace con la intención de escalar la mítica montaña. Miles de personas de toda edad y condición se lanzan cada año a la conquista del techo de África. El hecho de que la montaña en realidad sea una especie de colina sobre un altiplano, sin zonas expuestas, crestas, paredes hace que técnicamente esté al alcance de cualquiera sin la menor experiencia en la montaña. Otro cantar es el aspecto físico que se requiere, no hay que perder de vista su altura que roza los seis mil metros. No es un paseo por el campo para buscar bolets.
Pero no fueron los seis mil metros los que me disuadieron, sino los casi mil dólares que cuesta sentarse a hablar de la ascensión en serio con guías y demás. En realidad nunca tuve en mi mente ninguna tentativa, porque ya contaba que la cosa se iba de precio.

La montaña debería hacerse en 6 días si no quieres poner en riesgo tu salud. Y solo la entrada al parque que se paga por día cuesta 60 dólares diarios. A la que le añades toda la parafernalia habitual del parque africano (porteador, guia, cocinero, scout, refugios, comida, saco) la broma te permite pasarte un mes y medio en una isla de Tailandia a cuerpo de rey. Para mi por ahora no hay color.
De hecho, prescindí incluso de entrar dentro del recinto del parque para poder tachar un sitio UNESCO mas de mi lista. 60 dólares para ver un bosquecito, pasar una puerta de entrada sin ni siquiera ver la montaña (tapada por las nubes) me parecío una frivolidad y un despilfarro de dinero innecesario.
No merece la pena entrar en el parque si no tienes intención de subir la montaña, o como mínimo invertir tres días en llegar al pequeño Kivu. (El volcán secundario que acompaña al Uhuru (pico mayor).

Así que esos 60 dólares los puse en la hucha, y los guardé para Amboseli, el parque nacional que se encuentra en el lado keniata.

ETAPA 18: DAR ES SALAM

Posted in Sin categoría on 8 febrero 2015 by German el Gran Iconoclasta y Grand Overlander

Recuerdo que de niño cuando aprendiamos los países del mundo y sus capitales, (no se si las capitales del mundo todavía se enseñan en las escuelas), siempre me hizo mucha gracia esta ciudad. Dar es Salam. De ahí con mi lógica de 10 años, interpretaba que si Dar era algo Salam debería ser algo bueno, y que Dar es Salam estaría llena de gente generosa compartiendo todo lo que tenían.
Como el vuelo de vuelta de Carol salía a última hora de la noche, y no quisimos apurar demasiado con los ferris, tomamos el ferri que salía de Zanzibar a las 9.30. Lo que nos colocó en Dar a las 11.
Fuimos a buscar un hotel, y a dejar las cosas antes de comer y dar un paseo por la capital del país. El Luteran house anexo a la catedral luterana y gestionado por los propios luteranos es una buena opción si consigues que te apliquen el precio de residente. Unos 25 dólares la habitación individual con baño y desayuno, y bonitas vistas al puerto y la catedral.
Para comer en el New Africa Hotel justo delante tienen un espectacular buffet por unos 12 dólares, y por 22 extra te puedes comer una langosta. Que menos para despedirnos hasta marzo.
Dar es Salam no es una ciudad que tenga demasiado que ofrecer, de hecho a finales del XIX no era mas que una agrupación de cuatro calles en torno a cuatro casas de pescadores cuando los alemanes comenzaron a construir algunos de los edificios señoriales, hoy sede de organismos oficiales, y su jardín botánico, en estos días muy fragmentado por las calles y con partes de él incorporadas en los jardines de esos edificios administrativos.
No es una capital con gran oferta cultural ni patrimonial, así que lo mejor que se puede hacer en una tarde, es simplemente pasear por su zona administrativa, muy arbolada y bastante agradable, y dejar que los mosquitos tigre del botánico te mordisqueen los tobillos un poco.
A las 9 de la noche quedamos con un taxista para que nos llevara al aeropuerto. Momentos siempre tristes las despedidas. Hasta los periódicos y televisiones de medio mundo se hicieron eco de nuestra despedida publicando la noticia de que ese era el día mas triste del año; incluso le pusieron nombre y todo: el blue monday. Personalmente creo que estos diarios exageraban un poco, tampoco había para tanto, 5 semanas pasan deprisa, y a la hora de la verdad no creo que esta depedida afectara tanto al resto de la gente.
Y a la mañana siguiente, sin billete comprado y a lo que surgiera, (en las agencias de viajes aledañas al puerto se quedaron tan panchos de pedirme 40 dólares, ¿para que ganarse 10 dólares de comisión pudiendo ganar 25?) me fui a la estación de autobuses a subirme a lo primero que fuera hacia Moshi. Y sí, sin complicaciones, hay autobuses a patadas que salen cuando se llenan.
Tras una interminable etapa de 10 horas, llegaba a Moshi de noche, con tiempo de refugiarme en el Zebra hotel.

ETAPA 17: ZANZIBAR

Posted in Sin categoría on 28 enero 2015 by German el Gran Iconoclasta y Grand Overlander

Y aquí es cuando hice una pequeñita trampa, y me subí a un par de avioncitos de nada para poner en cuarentena mi overlandismo (sin que esto hipoteque o amenace mi flamante coronación como Grand Overlander).
En efecto, me salté un tramillo de nada entre Addis y Dar Salam aparcando el sur de Etiopía (valle del Omo) y el norte de Kenya (Turkana) para otra ocasión.
Los motivos, uno Carol venía a Africa con la condición innegociable de unos días de playa. No os imaginais la cara que me puso cuando le dije que en Etiopía ya no había mar desde la secesión de Eritrea. Y que la opción “playera” mas cercana era Djibouti, no precisamente uno de los destinos de moda en los catálogos de sol y playa.
La segunda razón era un tema de seguridad, podríamos haber cruzado por tierra a Kenia y de allí haber ido a Lamu. Pero esta zona está dentro del radio de acción del grupo terrrorista de origen somalí Al-Shabah, y además parece que Moyale (el puesto fronterizo) no es lugar para señoritas.
En definitiva, si hubiese estado solo tal vez si quu hubiese acometido el trayecto directo Moyale a Nairobi; pero siendo responsable de otras personas; me pareció razonable volar de Addis hasta Dar Salam, para buscar las playas de Zanzibar.

El vuelo directo de Ethiopían se había disparado hasta los 400 euros, mientras que el de Kenyan Airways se mantenía en 200 con el inconvemiente de una escala de hora y media en Nairobi.
No lo pensamos dos veces.

Pero, un inesperado retraso en el Addis Nairobi, nos hizo pasar toda la tarde en el aeropuerto de la capital etíope; perdiendo la conexión hasta Dar.

Así que nos quejamos y Kenyan echó el resto. La verdad es que los keniatas se estiraron. Nos pagaron el visado de tránsito y una noche de hotel en Nairobi. Si en Europa las aerolíneas te pagan un 3 estrellas pelao y mondao, los de Kenyan nos pusieron en el Panari. Un 5 estrellas a unos 5 km del aeropuerto. A título indicativo 150 euros la noche.
Si esto fuese un videojuego, diríamos que esto sería un “logro conseguido” del Ultimo Bazar (dormir en un 5 estrellas).

La lástima es que a las 10 de la mañana nos venían a buscar para meternos en el siguiente Naitobi-Dar Salam. Así que no pudimos dirfrutar mucho más que el espectacular buffé del desayuno. Que bien viven los ricos, dicho sea de paso.

Llegamos a Dar pasado el medio día. Del aeropuerto directos al puerto para intentar subirnos al último ferri con destino a Zanzibar. Pero solo quedaba una plaza. Así que hicimos noche en Dar; en el Rainbow, un hotel regentado por indios; la opción más económica cerca del puerto. 55 dólares la noche (la doble), después de regatear.
Nuestro ferri a Zanzibar salía a la mañana siguiente a las 9.30.

El trayecto Dar Salam – Zanzibar se hace en hora y media. Lo primero que sorprende al desembarcar es que hay que pasar un passport control con estampado de entrada; como si entrásemos en un nuevo país.

Y es que Zanzibar solo ha estado unida a la Tanzania continental desde la descolonización británica de los territorios de Tanganika en 1961.
A partir de ese momento Zanzibar se federó con estos territorios descolonizados conformando la flamante República Unida de Tanzania.
Y pese a todo parece que en tema aduanero conservan su autonomía.

En efecto, Zanzibar históricamente estuvo vinculada al lejano sultanato de Omán, que inicialmente estableció aquí una base para el comercio de esclavos y de especias; hasta que el propio sultán decidió trasladar aquí la capital del sultanato por un tiempo.

Muy pronto, en cuestión de meses y subiéndose al carro de la moda iniciada por escoceses y catalanes, los habitantes de Zanzibar decidirán en una votación si permanecen unidos a la federación, o si inician una andadura solos.

La puerta natural de entrada a Zanzibar es la ciudad de piedra (stone town), como se le llama aquí a la ciudad vieja. Y el nombre lo toma del material con el que están construidas todas las edificaciones, una piedra de origen coralino y que se encuentra por toda la isla.
La llegada a la isla en barco es muy fotogénica, con un frente marítimo compuesto por las blancas fachadas coloniales de los edificios más nobles de la ciudad vieja, sus tejados anaranjados y las agujas de los campanarios y minaretes de sus iglesias y mezquitas. Si además el día es soleado el azul turquesa del mar hará mas inolvidable el momento.
La Stone Town de Zanzibar es una de esas ciudades portuarias coloniales que aun conserva un fuerte carácter y donde se respira suahili por todos lados. Aunque es un lugar que se está empezando a dejar arrastrar hacia el turismo de cruceros y excursiones de un día organizadas desde los resorts, y empiezan a prodigar los habituales hoteles boutique de a partir de 200 la noche; sigue manteniendo su autenticidad gracias a la vitalidad de los locales que en su mayoría aun no dependen del turismo. Muchos edificios sin la adecuada conservación hacen que la Stone Town desprenda también un aire bastante decadente, que gustará mas o menos; pero que tiene su innegable rollo.
Su laberinto de calles estrechas aromatizadas por los puestecillos callejeros de especias te traslada a los tiempos en los que el Sultán habitaba en la que ahora se conoce como la casa de las Maravillas, mientras en su puerto se producía una mezcla de influencias culturales traídas por los comerciantes indios y árabes. Tiempos en los que los alemanes buscaban su trozo del pastel africano por estas aguas.
Aunque la Stone Town no es muy extensa, realmente es de los cascos viejos en los que cuesta orientarse, y donde si tomas el desvío no adecuado acabarás en la otra punta de la ciudad. Así que lo mejor es dejarse llevar, y que sean las calles las que decidan el orden de tus visitas. Al final de un modo u otro acabrás pasando por los baños árabes que se enclavan justo en el baricentro de la ciudad vieja.
Vale la pena detenerse a observar las mas de 600 puertas catalogadas, muchas ellas anteriores a los edificios que las contienen. Y donde las familias hacían su mayor inversión cuando acometían la construcción de sus casas.
A grandes rasgos, hay dos tipos claramente diferenciables. Las indias visibles por el elaborado arco de medio punto que las corona, y las árabes adinteladas. Todas ellas están delicadamente trabajadas con motivos florales o geométricos.
Algunos hoteles boutique de habitaciones prohibitibas, pero remodelados con muchísimo encanto te ofrecen la posibilidad de comer o cenar en sus azoteas a precios asumibles, disfrutando de los tejados recortados sobre el mas azul turquesa.

Uno de los hijos mas ilustres de la isla fue Farrouk Bulsara, un descendiente de inmigrantes parsis (iranís) que tras pasar la adolescencia en la India dio con sus huesos en Londres. Farrouk, con buena formación para el piano y una voz excepcional capaz de alcanzar cuatro octavas acabó en un grupo con unos tales Bryan May, Roger Taylor y John Deacon.
Imagino que con todos estos datos ya sabréis que estoy hablando del legendario Freddie Mercury, alma de una de las bandas de rock mas grandes de la historia, admirador de Montserrat Caballé y coautor del famoso himno Barcelona. Por lo que además de las camisetas del Barça que circulan por la isla, Zanzibar tiene una conexión más con Barcelona gracias a este hijo pródigo.

Mientras Carol se hacía unos tatuajes de henna y miraba vestidillos, me encontré a unos japoneses con los que coincidí en el consulado sudanés de Asuán (casualmente Carol también estaba conmigo entonces). Aunque entonces casi no hablamos mas que media hora mientras esperabamos que el cónsul nos atendiese; estos reencuentros son memorables. Así que fue la excusa perfecta para acabar de matar la tarde y la noche con ellos. Venían del Kilimanjaro y proseguían su ruta hacia Sudáfrica. Otros grandes overlanders como yo.

Si la Stone Town es un motivo para venir a Zanzibar, el otro lo son sus playas paradisiacas. Tras un par de días paseando por las estrechas callejuelas, el calor y la humedad de la isla nos impulsaron hasta una de esas playas el tercer día.
Escogimos la costa oriental.
Aterrizamos en Paje, el lugar donde muere la carretera que atraviesa la isla en sentido oeste-este. En el primer lugar que preguntamos, con unos bonitos bungalows y un bar junto a la playa al estilo resort nos piden 100 dólares. Nos quedamos blancos. Esto en Tailandia no pasa de 40 o 50. Así que nos vamos a una de las instituciones para mochileros, el Jambo. Está lleno. Solo tiene camas en un dorm a 27 dólares. Vamos, lo mismo que cuesta dormir en un youth hostel en Barcelona o Londres. Las cabañas con baño compartido 50 dólares. ¿Se han vuelto locos?. Saltamos al Teddie, la opción mas cutre de Paje. Allí nos ofrecen una cabaña diminuta de chamizo sin ventanas, con el suelo de arena y con un deprimente único punto de luz (una bombilla colgando del techo). Dos wc hechos carbonato para dar servicio a todo el complejo presuponen colas por la mañana. Nos piden 45 dólares, 40 si nos quedamos muchos días. Esto en el sudeste asiático no cuesta ni 5 dólares. Salimos de Paje corriendo, no fuera que nos quitaran nuestras pertenencias.
A tres kilómetros al norte probamos fortuna en Bwejuu.
Y bingo, Carol lo encontro!
Sun and Seaview resort. Chollazo viendo lo visto. 45 dólares un bungalow en primera línea de playa, con unas vistas increibles al Índico, baño con bañera de obra, muchas ventanas para captar las brisas marinas, y lo mas increíble de todo; estamos solos.

¿Donde está el truco?
Al parecer el establecimiento es propiedad de un tanzano y lo gestionaban unos italianos, que dejaron la concesión hace menos de un año. Así que en este momento el resort está en una situación de impasse en espera de que alguien se haga cargo.
Ahora mismo el negocio está en manos de Hayi y su familia. Hayi es un chaval local que se lo toma con calma. No es que pase del tema, él está allí 24 horas, y a tu disposición.
El tema es que el resort no está ni en el booking, ni en el tripadvisor; lo cual es una gran limitación; y aunque aparece en la lonely planet, viene con los precios de cuando estaba administrado por los italianos. Seguramente el único caso en la historia de la holy book en el que el precio es mas barato que en la guia.
En todo caso, ahí estabamos nosotros para aprovechar esa ventajosa situación y establecernos seis días para descansar de autobuses.
La playa de finísima arena blanca y cocoteros al borde del mar es paradisiaca. El mar adquiere unas tonalidades en esta zona de la costa que alternan franjas turquesa, azul marino, negro y blanco en función de la profundidad, de los bancos de arena que emergen y de las algas que crecen cerca de la playa.
La playa solo tiene un pero, su poca profundidad agravada por las mareas.
Si te coincide la bajamar con las horas de medio día las posibilidades de baño se limitan a la primera hora de la mañana o las últimas de la tarde.
La dureza de la arena junto a la orilla permite ir en bicicleta hasta el final de la península que culmina esta parte del litoral. Allí hay uno de los puntos mas conocidos de Zanzibar, el restaurante “The Rock” construido sobre un minúsculo afloramiento coralino a escasos metros de la costa y que ha sido considerado por la nat west traveller como el restaurante mas romántico del mundo…hasta que ves los precios de la carta.
Sin embargo, en frente de “The Rock” hay un agradable y mas asequible restaurante al que se le pueden pegar todas esas etiquetas que se ponen ahora para parecer la ostia: lounge, chill out, garden view, chic, seaview, ambient, organical, ibiza styled, VIP, boutique restaurant, fusion…allí puedes comer o tomarte una cerveza helada estirado en las colchonetas y sofás, entre baño y baño en su piscina rebosante volcada sobre el mar, con vistas al rocoso restaurante de la competencia, con su DJ a la última, y con su clientela compuesta por todo gente guapa. En serio, aquello parecía un anuncio de Martini.

Recomendación, quedate en el sitio de la piscina, y si acaso deja el The Rock para los cafés.

En la zona oriental se puede hacer un buen snorkel en la Blue Lagoon, aunque el día en que nos decidimos, y regresamos hasta allí, el mar había traido muchas medusas, y el mismo barquero en un ejercicio de legalidad nos dijo que mejor lo dejáramos para otro día si no queríamos salir del agua hechos unos zorros.
Como aquel que no quiere la cosa, nos colamos en un resort exclusivo en primera linea enfocado para turistas italianos del todo incluido. Aprovechamos nuestro parecido para deambular por las instalaciones con toda naturalidad, conseguir la contraseña del wifi, para bañarnos en su embarcadero, y si hubiésemos tenido algo de mas mala idea para cargarle a alguien en la cuenta de su habitación unos mojitos y una langosta. Algún dia teniamos que aprovecharnos de los panuchis y pagarles en su moneda.

Los tres últimos días decidimos movernos al norte de la isla donde se encuentra la otra zona de playas. Concretamente a la localidad de Nungwe. En la zona oeste la playa es más profunda y el baño no está tan condicionado por las maréas como en la costa oriental. El mar en esta zona es turquesa hasta allá donde alcanza la vista. Pero los resorts y hoteles en esta zona no están tan camuflados como en Paje, Bwuejuu o el resto de la costa oriental virgen en muchas zonas.
Es también la zona mas expuesta a los vientos del norte, que (al menos en esta época) soplan con fuerza, y producen mucho oleaje.
La zona norte de Nungwe, justo detrás del faro continúa sobre un afloramiento coralino donde el mar ha erosionado unas curiosas formas sobre el arrecife. Encima se situan algunos resorts exclusivos; y otros mas sencillos como el Tanzanite, donde nos quedamos. 75 usd la habitación con desayuno buffet, 65 tras regatear y quejarse un poco por no tener la habitación con vistas.
Al estar sobre el escollo la vista del mar azul turquesa es mas extensa que a pie de playa.
Si me lo preguntáis, es difícil establecer una preferencia clara. Cada zona a su manera tiene sus ventajas e inconvenientes; pero ambas tienen un mar increiblemente postalero.

Si recurrís al transporte local, los dalla-dallas (transportes colectivos) para moveros por la isla, una opción barata y funcional, deberéis evitar a toda costa los dalla-dallas tipo camioneta abiertos con el techo de madera; sus paradas en carretera cada diez metros!!! para recoger o dejar gente agotarían la paciencia a una estrella de mar.

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