Archivo para febrero, 2016

FILIPINAS, LLEGAMOS TARDE

Posted in Sin categoría on 21 febrero 2016 by German el Gran Iconoclasta, Grand Overlander y Big Muzungu!!

En el Rio Subterraneo de Puerto Princesa comparto bote con una pareja de holandeses treintañeros, y un chaval sueco de unos veintimuypocos muy majete que está dedicándole 6 meses al sureste de Asia (de esos que, ahora que voy mirando el mundo en perspectiva de futuro padre, me gustaría como hijo). Mientras esperamos nuestro turno para entrar en la supuesta “septima maravilla natural del mundo” entre un interminable reguero de embarcaciones y turistas anaranjados por los obligatorios chalecos salvavidas, conversamos sobre la masificación turística que viven las zonas de playa del archipiélago y de los precios desproporcionados para lo que tradicionalmente ha sido el sureste de Asia.

 
Han pasado ya catorce monzones de mi viaje iniciático por el sureste de Asia. Tiempos en los que por 200 bahts tailandeses (entonces menos de 3 euros) tenías una pequeña cabañita en una solitaria playa con tu hamaca, tu mosquitera, tu cubo de agua fresca para ducharte. No necesitabas nada más, a parte del pescado fresco que te ofrecían los pescadores por un par de euros. Aquellos tiempos de la Birmania aislada del exterior por la peor etapa de la dictadura militar, donde solo había cinco lugares (en todo el país!!!) desde donde no conectarte a internet sino enviar un email usando un remitente prestado, y donde no pasaba todos los días el encontrarte un mochilero como tú, lo cual era un motivo de celebración que daba pie a compartir unas conversaciones, cervezas o una parte del viaje. Cuando Ton Sai era un vergel con cuatro cabañas dispersas por las laderas de la montaña. Cuando podías quedarte solo en Angkor Wat o en el Bayon. Una época donde la incipiente masificación de algunas zonas de Laos como Vang Vieng se veía más que como una preocupación o una amenaza, como una oportunidad de cambiar el pad tai o el fried rice por una pizza o una lasaña con una BeerLao. Cuando las lonely planets aun te llevaban a sitios vírgenes y no a Llorets de Mar.
Miraba con cierta tristeza al chaval sueco cuando le explicaba mis batallitas con nostálgia, porque él ya no tendrá la oportunidad de conocer ese sureste asiático.

 
El sureste asiático particularmente el de costa ya nunca será lo que fue.
Y no lo será por que ha padecido 4 boomes simultáneos:

 
1.-El boom de los loniplaneteros. En los 90 ser un mochilero era una cosa de freakis raros inadaptados. Hoy irse con una mochila al sureste asiático lo ha hecho todo el mundo y es como irse un fin de semana a Paris con la oferta de turno de Ryannair. Los vuelos intercontinentales a 400 euros han echado el resto. Si alguien no ha estado, tiene una prima, hermana, tia que ha estado. Solitarios, parejitas, familias con niños pequeños (incluso bebés de menos de 10 meses), jubilados, grupos de amigos, fiesteros, occidentales casados con una filipina…todos viajan con la mochila.

 
2.-El boom de los rusos y los chinos. Por un lado, los chinos tocan yuanes, y son unos grandes consumidores, no solo de móviles, también de viajes…especialmente de playa?!?!? (Ni saben nadar, ni les gusta ponerse morenos, pero viajan masivamente a destinos de playa). El sureste de Asia es para ellos como Marruecos para nosotros. Por otro lado, los rusos, ellos no tocan yuanes pero tocan rublos; y tocando rublos, alguien en su sano juicio estaría en Moscú a 20 bajo cero pudiendo estar en Palawan a + 28 en la playa?

 
3.-El boom del submarinismo. Coged una Lonely Planet. Todas tienen un capítulo dedicado a submarinismo más importante que el dedicado a gastronomía, cultura, historia o incluso a aspectos prácticos. Si en los 90, el submarinismo era cosa de las élites, hoy hay más gente con un PADi que gente con carnet de conducir; e incluso los chinos y los indios aprenden a hacer submarinismo antes que a nadar. Por supuesto que hay muchos viajeros para los que el submarinismo es un a más a más que enriquece el viaje; pero no hay que subestimar a una muy numerosa multitud de submarinistas que fijan un lugar en el mapa exclusivamente pensando en las inmersiones a los que les importa un pimiento si están en Filipinas, Malasia, Indonesia, Tailandia, Maldivas y por supuesto les importa un pimiento la cultura local o cualquier cosa que pase sobre la superficie.

 
4.-El boom de las emergentes clases medias locales que naturalmente quieren conocer su propio país y que viajan cada vez más.

 
Las consecuencias son un cataclismo que ha convertido muchos rincones del sureste de Asia en un circo asfixiante con unos precios cada vez más europeos. 4 booms simultaneos son demasiado.

 

 

El Nido, un agujero negro en el paraíso.

 

Lo que antiguamente debió ser un idílico pueblecito de pescadores enclavado en un privilegiado escenario de acantilados karsticos, a la orilla de una bahía protegida por el maravilloso archipiélago de Bacuit compuesto por islotes de paredes verticales que emergen del mar erosionadas en forma de cortantes cuchillos, y lagunas interiores de aguas turquesas y arena blanca que conforman las postales del paraiso soñado; hoy en temporada alta es un asfixiante lugar saturado de turistas y triciclos que impiden caminar por la calle, donde su escénica bahía se ha convertido en el colector que recoge las aguas fecales de los miles de guiris que cagan cada mañana en las guest houses del Nido, y donde encontrar una habitación libre es más complicado que encontrar una playa sin bankhas (embarcaciones locales que llevan a los turistas de isla en isla), donde una cama en un dorm compartido se paga a 20 euros (más cara que en Barcelona), y donde cada día de manera ceremonial un reguero interminable de bankhas cargadas con hasta 15-20 turistas cada una se dispersan por todas las playas y lagunas del archipiélago, de manera más dramática en los rincones más escénicos de los islotes de Miniloc y Martinloc (tours A y C); y donde para entrar en alguna de las lagunas hay que hacer una ridícula cola o esperar pacientemente a que la “””secret””” lagoon de turno se vacíe. Donde los sunset points de la playa de las Cabañas parecen las ramblas.

 
Con mucha suerte puedes tener tu momento, si el tio de tu bankha ha conectado con el grupo y no tiene demasiada prisa por volver puedes ser el último en salir de alguna idílica playa.
Puedes rascarte el bolsillo y contratar un overnight tour con Tao Experiences (a partir de 120 dolares persona y día), o puedes contratarte tu bankha a partir de 150 euros en busca de tu privacidad. Pero en cualquier caso, tengo mis reservas de que entre las 9 y las 16 horas haya algún lugar del archipiélago de Bacuit con privacidad.

 
Si le sumamos unos estrafalarios ensayos de percusión y tambores cual escuela Olodum o fiestas de Calanda que cada día se repiten de 18.30 a 21.30 que te dejan la cabeza como un bombo; o el tipo que mete una esperpéntica música discotequera comercial a las ocho de la mañana a toda pastilla, no se para qué…podría convenir que el Nido es un auténtico agujero negro.
Para completar las cosas, y pese a tener unos niveles de ocupación turística similares a enclaves del litoral español, los servicios siguen siendo los mismos del viejo pueblecito de pescadores. Cosas que tienen su encanto si por allí solo merodeasen un par de docenas de mochileros, pero no 5.000-10.000 turistas que se desparraman entre Nido, Corong Corong y las Cabañas.
Un muy precario centro de salud que lleva el doctor Reyes de una manera un tanto anárquica. O un único cajero automático cuyo efectivo se agota más rápido que las entradas para un concierto de Bruce Springsteen en el Liceo a 10 euros; y al que no se le inyecta papel hasta nunca nadie sabe cuando; que puede devolverte a Puerto Princesa antes de lo esperado y obligarte por falta de liquidez a saltarte Port Barton o alguna idílica alternativa como el coconut resort de la isla de Cacnipa donde ya tenía hecha mi reserva.

 
Debió ser maravilloso haber conocido el Nido hace 15 años. Hoy, la experiencia me ha dejado un tanto frio y bastante estresado. Sin exagerar puedo decir que Delhi para mí es un lugar más relajado y relajante que el Nido.

 

Por supuesto, que en un archipiélago de 7.000 islas, hay paraísos escondidos, a salvo de las multitudes, los resorts, las escuelas de buceo, los chinos y los rusos. Pero para llegar hasta ellas, no esperes hacerlo con una Lonely Planet ni en un cómodo vuelo de Cebú Pacífic o de Air Asia. Vas a tener que currártelo, investigar, arriesgarte a pasarte un penoso trayecto en una inestable bankha agitada por aguas bravas, preguntar a muchos locales, y seguramente rascarte el bolsillo para que algún barquero te lleve. Tampoco esperes tu idílica cabañita de bambú, mejor que seas autosuficiente con tu tienda, o que estés dispuesto a dormir en la casa de algún lugareño.

 
Es cierto también que posiblemente sea injusto poniendo el ejemplo donde el turismo masivo ha impactado de la manera más invasiva con Boracay y Alona Beach.
Seguramente Malapascua, Siquijor, Camiguin, Gigantes, Corón, Bantayán, Linapacan o Siargao ofrezcan más espacio y precios más razonables. O tal vez ya no tanto. Filipinas está en su boom. En todo caso, una cabañita delante del mar por menos de 15 euros mucho me temo que not anymore.
Si nos mantenemos lejos de la playa, Filipinas es aun un buen destino para viajar, aunque caro para los standares del sureste asiático y quizás sin los argumentos petreos (arqueológicos) que puedan ofrecer otros países como Camboya, Laos o Birmania.
Resumiendo, tacho de mi lista el último país del sureste asiático que me quedaba con una valoración positiva (le pongo un 6 sobre diez pelao), pero no notable y con la impresión de que llegué tarde, muy tarde.
Y con muchas reservas sobre si volver con Carol y el pequeñajo a buscar nuevas islas, o si mejor regresar a la península de Malaca o investigar por Indonesia.
Lo que más me ha gustado, el caracter amable y despreocupado de los filipinos. La legalidad de manera muy especial de los conductores de los jeepneys que nunca me cobraron un peso de más respecto a un filipino. Lo conversadores que son. Y en referencia a la oferta del país los paisajes y arrozales de la cordillera en Luzón, el legado colonial español y la posibilidad de nadar junto a los tiburones ballena. Sobre el tema playas, simplemente creo que me equivoqué en la elección, además de que las circunstancias se giraron en mi contra a la hora de poder salirme del camino trillado (cambios en los horarios de los ferris, bankhas averiadas, mala mar, atms sin dinero)….básicamente había momentos en los que parecía como si el camino trillado me tuviese atrapado por las pelotas.

Recomendaría Filipinas?

Si te gusta el buceo, definitivamente (dicen que aquí están los mejores fondos marinos del mundo). Si buscas un destino de playas tranquilo y barato, olvídalo como mínimo en la supuesta (y muy nubosa) estación seca. Si buscas picotear un poco de todo (volcanes, playas, naturaleza, historia) es aun un buen destino.

Si viajáis en pareja creo que aun podréis cuadrarlo por debajo de 30 euros persona y día, pero si viajas solo, te mueves mucho y quieres incluirte extras como los island hoppings y visitar lugares como Vigan o el Nido en temporada alta te irás a los 35-45 euros por día (algún día puede que más de 50) sin darte lujos de ningún tipo. Habitaciones tipo receptáculo, baños compartidos, duchas agua fria (hace más de 10 días que no me ducho con agua caliente), ventilador…Solo en Puerto Princesa y en Tanawan Beach he encontrado cosas decentes a precios decentes por menos de 10 euros. En el resto del país un alojamiento digno (e indigno también) ronda los 18-20 euros (1.000 pesos). Solo hay que meterse en Airbnb en Barcelona y ver que pedazo de habitaciones se encuentran por 20 euros, o el apartamento con piscina que alquilamos por 30 euros la noche en Menorca hace un año en junio.

Y no cuentes con regatear, si tu no quieres la habitación, en menos de 5 minutos, otro la habrá ocupado.

Hasta este viaje desaconsejaba la opción del couchsurfing en destinos como sureste asiático o India al ser el alojamiento muy económico y beneficiar a las comunidades y economías locales. En Filipinas, creo que empieza a ser una alternativa bastante razonable.
Recomendaría Filipinas entre otros destinos del sureste de Asia?
En relación calidad/precio no. Indonesia o Malasia le barren por goleada, al menos con los precios que administro de hace 4-5 años. Aunque me han dicho que Tailandia dejó de ser la ganga que fue.

 

Sacrilegio final

 

Sé que por esto me iban a caer gorrazos en aquel conocido foro de viajeros independientes:

 

Viajar independiente tiene la gracia de gastarte la mitad o si eres ascético incluso una tercera parte de lo que le pagarías a una agencia de viajes alternativa por un viaje. Cuando haces números y ves que la cosa te ha salido solo por un 20-30% menos, al final puedes estar tentado de decir, me voy a Ambar Kananga y que me lo monten ellos y en hotelillos de puta madre.