EPISODIO 53: IPOH

Y tras la llegada masiva de los schoollies malayos (adolescentes de secundaria o universitarios verdecitos malayos) que van a pasar el finde a Pangkor, tuve que renunciar a mi cargo de Gobernador de la Playa de Nueva Verneda y abandonar las conquistas de ultramar, tambien disolví la Nueva Compañía de Indias.
En este caso se cumplía aquello de una retirada a tiempo es la mejor de las victorias. Pretender defender el territorio de ultramar ganado frente a un enemigo tan numeroso era una empresa suicida condenada a fracaso.
Tomé el ferri de las 12 hacia tierra firme y devolví la soberanía de la playa a los malayos.

Y me quise detener en Ipoh, lo que vi desde la ventanilla del autobús a la ida me gusto, así que hice un alto en el camino a la vuelta.
Y la verdad que aunque muy decadente y en un estado de conservación bastante pobre, y muy desfigurado por los cartelotes chinos y malayos, pese a todo, el centro histórico de la ciudad mantiene mucho fundamento. Una cuadrícula con casas de dos alturas y una crujía unica de unos cinco-seis metros con tres aberturas. El estereotipo de casa se repite y eso hace que el centro sea bastante homogéneo y coherente.
Desconozco todo acerca de la historia de esta ciudad, no llevo guia (se terminó el presupuesto para guias) y a diferencia de Malaka aquí no hay museo de historia de la ciudad; pero no creo que la ciudad sea menos interesante que Malaka desde un punto de vista patrimonial, y no me sorprendería que en algun momento pasara a ser patrimonio mundial.
Por las calles una población mayoritariamente china o chino-malaya, a diferencia de Malaka casi no hay hindues.
Los bajos porticados con los estucos cayendose por efecto de la humedad son un lugar perfecto para explotar con la cámara, me divierto jugando con mi Lumix.

Intento retrasar hasta lo mas tarde posible mi regreso al hotel. El Tokyo Hotel (que no tiene nada que ver con el grupo alemán ese para niñas en la edad del pavo, ni nada que pueda tener un glamour acorde a la estética del cantante) de Ipoh es  un antro de mala muerte de esos infestado de mosquitos dotado de polvorientas habitaciones roñosas en concordancia con la decadencia de la ciudad…me quedo en una habitación de esas en las que solo abres la mochila para sacar y desplegar la sabana-saco que evitará que tu culo tenga contacto alguno con las sábanas originales, una habitación que aunque tiene baño, declinas utilizar la ducha, y una habitación de esas en las que a la mañana siguiente tal como sacas los pies de la cama, saltas a la calle dejas la llave en recepcion y te vas corriendo de ahí.
Pero bueno…una noche es una noche…y cuando andas justillo de ringgits…es lo que toca.

De Ipoh a Kuala Lumpur hay un plácido viaje de dos horas en bus.
Y Kuala Lumpur será crónica para otro día…

HOJA DE RUTA – EL VIAJE SOBRE EL MAPA

PONLE MUSICA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: