EPISODIO 17: PEREGRINACION A BEKET ATA

Aktau es una ciudad de reciente creacion a orillas del caspio en medio de la nada. Aqui ya en tiempos de la Union Sovietica el uranio y el petroleo reducian a la obsolescencia a la seda como articulo franquicia. Asi se planifico una moderna ciudad de urbanismo racionalista tipicamente sovietico con enormes y amplisimas avenidas bastante destartaladas y edificios de apartamentos en poligono. La ciudad no se organiza con calles y portales, sino por macromanzanas y bloques numerados.

El desierto, la arena y el polvo invaden muchas de las calles.

En la actualidad, la unica razon de ser de esta ciudad parece ser la explotacion petrolera. No obstante y pese a lo poco que Aktau puede ofrecer, no esta de mas pasar un dia  y relajarse en la playa a orillas del tranquilo mar Caspio donde ver una ola debe de ser mas extranyo que ver un banco de ballenas.

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Si bien la ciudad tiene poco o ningun interes, en el desierto que la circunda hay vestigios que recuerdan esta zona como lugar de paso de las rutas caravaneras. Hasta 350 mezquitas subterraneas se reparten por la region, cementerios y santuarios o darghas de hombres santos a los que los musulmanes locales realizan peregrinaciones para hacer sus peticiones y presentar sus respetos.

La peregrinacion al santuario de Beket Ata, un santo sufi local que vivio hace unos 300 anyos es una de las mas importantes que se realizan en todo Kazajstan. Este eremita se retiro a vivir en un barranco 250 km tierra adentro en uno de los lugares mas remotos y aislados del mundo. Desde Aktau se tiene la posibilidad de sumarse a los peregrinos en un viaje de dos dias no apto para cualquiera.

A las 04.00 de la madrugada una decrepita matrushka pasa a recogernos. Alli viajan tres mujeres de mediana edad, una anciana, dos ninyos y dos jovenes. Parece increible que con ese trasto se pueda uno adentrar 250 km desierto adentro por pistas de tierra. Fuimos muy optimistas al esperar un Land Cruiser. Los primeros 100 km se realizan por una carretera asfaltada, a partir de alli la carretera pasa a ser pista, y a medida que se va avanzando la pista se queda en diferentes roderas que se bifurcan y se reencuentran kilometros mas alante. Los botes y el polvo acompanyan durante mas de 4 horas. Por el horizonte algunas manadas de camellos que campan libremente a sus anchas.

Si alguien fue de Poipet a Siem Reap en Camboya (la peor carretera del mundo) habra experimentado algo parecido, pero no peor.

Lo sorprendente es que al tratarse de una peregrinacion, las pistas del desierto son tomadas por decenas de estas matrushkas que circulan a velocidades bastante altas para la condicion del terreno en una especiaa de competicion Raid Dakar.

Los convoys se detienen primero en el santuario de Shopan Ata. A unas 4 horas de Aktau. Alli hay un cementerio lleno de cupulitas y lapidas con inscripciones en arabe o kazako, y varios lugares en los que los peregrinos realizan rezos y atan panyuelos. La ceremonia culmina en una pequenya cavidad (mezquita subterranea) en la que un mula realiza unos rezos a los que somos invitados a sumarnos. Despues nos sentamos a desayunar en una larga mesa sentados en el suelo con los demas fieles.



La ruta se adentra cada vez mas en el desierto circulando primero por la base de unos acantilados y despues sobre un canyon, a medida que se avanza los botes y los socavones son cada vez mayores.


A eso de la una del medio dia llegamos a Beket Ata. En el parque cerrado (cual parque cerrado del Paris Dakar) hay aparcadas mas de una treintena de Matrushkas eso si a diferencia del raid africano, todas del mismo modelo y todas pintadas de un horrible gris apagado. Parece un milagro que esas (como respeto a su robustez me abstengo a decir carraca) maquinas circulen esos caminos dia tras dia, anyo tras anyo, decada tras decada y continuen funcionando.

Convencidos de que tras los rezos y ofrendas regresariamos a Aktau, el conductor nos emplaza a estar en el microbus a las tres de la madrugada. Eso nos descoloca.

Mas de 12 horas aqui???

Pasamos a una sala comedero y comemos con los peregrinos. Despues nos estiramos un rato.

No hay ningun lugar donde comprar agua embotellada, ni mucho menos Coca Cola. La nuestra se nos acabara en cuestion de minutos. Nos dicen que abajo del acantilado en el camino al santuario hay un manatial.

Sobre las cinco descendemos el barranco hasta el santuario unas decenas de metros mas abajo. El sol del desierto es abrasador, y las sombras inexistentes. El agua del manatial puro salitre. Aunque ellos la beben y a nosotros la sed y la deshidratacion nos aprietan somos incapaces de tragar una sola gota. LLegamos a la mezquita subterranea y asistimos a una nueva ceremonia.

La subida sin agua es matadora. Buscamos refugio en el comedor, miramos de rehidratarnos con lo que podemos, te y pepinos, pero la sed va a mas. En la Loli nadie avisa de que no hay mas agua que la de ese manantial, me acuerdo de toda la familia del que la escribio.

A base de tes calmamos un poco la sed. Por la tarde desde lo alto del acantilado la vision del desierto es espectacular con la cueva-mezquita varios metros mas abajo y un enorme y desolado paisaje lunar con algunas manchas blancas que aparentan ser depositos salinos a lo lejos.

Somos la atraccion de los peregrinos que intercambian las tres palabras de ingles que conocen con nosotros, los mas jovenes nos hablan de La Liga y del chiflado de Florento Perez. Otro nos habla de la tomatina, y el mas informado sobre la anecdotica retirada del mercado espanyol del Mitsubishi pajero por su malsonante nombre.


Buscamos un poco de soledad para ver la puestra de sol, y eso nos obliga a alejarnos del campamento. Alli solo alguna manada de oryx o cabras del desierto nos hacen companyia.

Por la noche, la luna casi llena ilumina todo el deierto que en su color blanco original se torna plateado por accion del astro celeste. Es como estar en la luna. El sielnecio es total y solo alguna corta rafaga de aire lo interrumpe.


La peregrinacion es una de esas experiencias que vamos a recordar del viaje. Es una excursion dura, pero gratificante. El compartir los rituales con los peregrinos, mezclarse con los kazakos (obviamente aqui solo eramos dos turistas), y el impresionante marco del desierto mas puro, remoto y aislado hacen que valga la pena. Pero para la proxima vez…vendremos con una garrafa de 5 litros de agua y una coca cola!!!

HOJA DE RUTA – EL VIAJE SOBRE EL MAPA

MUSICA

2 comentarios to “EPISODIO 17: PEREGRINACION A BEKET ATA”

  1. […] sensibilitat  i  útils informacions el seu viatge per Turquia, el Kurdistan, el Caucas, el Kazakhstan, l’Uzbekistan, el Kirguizistan o la Xina (ara mateix es troba a Macao). Us convidem a llegir […]

  2. […] sensibilitat  i  útils informacions el seu viatge per Turquia, el Kurdistan, el Caucas, el Kazakhstan, l’Uzbekistan, el Kirguizistan o la Xina (ara mateix es troba a Macao). Us convidem a llegir […]

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