EPISODIO 52: PULAU PANGKOR

He de admitir que en mi vida habia oido este nombre, fue una pareja malagueño-vitoriana que conoci en la Ijjen Plateau y que mas adelante me reencontraría en las Gili Islands los que me propusieron esa alternativa como un buen lugar de playas no muy alejado de Kuala Lumpur donde hacer tiempo y gastar los últimos días en el extremo oriente.
Las tophippielandia-toparaiso Perentians en esta época estaban muy afectadas por los monzones y en general había mas posibilidades de tener buen tiempo en la costa oeste que en la este. Las Langkawi estaban demasiado al norte, y Penang obligaba a dedicar un dia a Georgetown, lo que dejaba materialmente sin tiempo de vago-malear.
Así que no me lo pensé dos veces, de Malaka busqué un bus a Lumut, y como no lo había directo, tiré hacia Ipoh con idea de encontrar algo allí.
El paisaje que rodea Ipoh presenta esas tipicas formaciones kársticas tan caracteristicas del sureste asiatico, como Guilin, Vang Vieng, Halong y otros tantos lugares.


Pero yo no tuve tiempo de detenerme, el último bus hacia Lumut estaba a punto de salir desde la vieja terminal de buses y yo estaba en la nueva. Ya pararía en Ipoh de vuelta.
Carrera en taxi y de pelos, y con tiempo justo para cojer el último ferri a Pulau Pangkor. Por fin un día en que todo cuadraba.
Y al llegar allí…es cuando mas eché en falta tener una Lonely Planet en mis manos…y si, cuando las tienes siempre crees que son un molesto ladrillo que no sirve de mucho, pero cuando no la tienes…hay momentos en los que pagarías su peso en oro.
Aterricé en el village bien entrada la noche, una especie de aldea de pescadores sin tener ni idea de que hacer o para donde tirar. Nadie de ningún hotel estaba allí esperando para cazar clientes.
Me puse a caminar y di con unas empinadas escaleruchas en un estrecho portal que subían a una especie de pensión regentada por chinos. La habitación sin baño pero con ventana y ventilador me pareció correcta para los 25 ringgits que me pedia el chino, así que no entre en regateos. En el libro de registro solo pude leer apellidos chinos…donde estan los backpackers loliplaneteros??? me pregunté.
En frente me topé con un restaurante con cocinero chino-malayo.


Y ni tan mal, el ventilador fue suficiente y no habían mosquitos…y el cocinero chino-malayo se destapó como un auténtico crack capaz de preparar unas almejas a la marinera casi como las que prepara mi padre y unos chipirones fritos que me rio yo de los del Puerto de Santa Maria.
Además, el tipo era de los que se interesaba por lo que pasaba fuera (sorprendente siendo chino), hablamos de las paellas y de El Bulli y de Ferran Adrià!!!
En una aldea de pescadores en el culo de Malasia…
En la carta vi una langosta por unos 75 ringits, eso son unos 15 euros…estuve tentado…muy tentado…porque este seguro que no la destrozaba como aquella que me destrozaron a base de curris en aquel restaurante de Bombay.


De todas formas, por un tema práctico, opté por moverme a la zona de playas para la siguiente noche, a Nipah, allí es donde esperaba encontrarme a los de las rastas. Aunque la isla no es demasiado grande y se puede llegar hasta Nipah desde el village caminando en un par de horas o en diez minutos con una minván, me apetecía dormir escuchando el susurro de las olas.

La isla es un autentico vergel, quizás las aguas no son tan trasparentes como en las Gillis, ni la arena tan blanca como en las Whitsundays, pero la exuberante selva se precipita sobre pequeñas calas y playas desiertas y eso para mi era mas que suficiente.

Y entre varias playas yo encontré la mia. Tomé posesión de ella de manera ceremonial en nombre de la recien fundada Nueva Compañía de Indias Orientales Catalanas y me nombré gobernador. Desde ese día la playa ha de conocerse como Nueva Verneda.
Allí solo hay enormes rocas de granito pulidas por el agua, arena fina, una vegetación tropical selvatica impenetrablemente densa sobre un empinadísimo talud que cuelga sobre la orilla, algún mono que se descuelga de las ramas de un arbol y que quiere robarte la comida, y una colonia de hornbills (unos curiosos pajaros tropicales con un enorme y extraño pico en forma de cuerno, el equivalente asiatico de los tucanes americanos).

Al ser época de monzón, entre semana las playas estan semidesiertas, solo los fines de semana se llenan con los domingueros malayos de Kuala Lumpur.

Y aunque es época de monzón, yo tengo el metodo antimonzón perfecto. Infalible como se ha demostrado hoy mismo:
Mi palagua chino de die yuane que comple en la estación de tlene de Beijing.
Basta con llevarlo a la playa para que el sol brille con fuerza, el cielo se vuelva azul intenso y las nubes desaparezcan; aunque por la mañana haya amanecido con lluvia y negros nubarrones.
Así que en los próximos dos días pasearé mi palagua chino por las playas de isla para que siga el buen tiempo.

HOJA DE RUTA – EL VIAJE SOBRE EL MAPA

PONLE MUSICA

GALERIA DE IMAGENES

Una respuesta to “EPISODIO 52: PULAU PANGKOR”

  1. enhorabuena por esa conquista i descubrimiento!

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