ETAPA 15: BAHIR DAR Y EL LAGO TANA

Otro maratoniano trayecto de bus dirección norte de mas de 12 horas nos llevó hasta Bahir Dar, una importante localidad a orillas del Lago Tana.
El lago Tana es el origen del Nilo Azul que desagua muy cerca de Bahir Dar. Y consecuentemente era uno de mis hitos geográficos clave, como el Lago Victoria.
Pero además del hito geográfico, el lago Tana es conocido por sus islas de vegentación tropical y los monasterios e iglesias circulares que se reparten entre sus orillas e islas.

Desde Bahir Dar salen todos los días excursiones en barco que te llevan a la península de Zege donde hay dos de los mejores monasterios, a un par de islas y al lugar por el que desagua el Nilo, donde con mucha suerte podréis ver hipopótamos. Si no sois tan afortunados, deberéis conformaros con los pelícanos.

Las iglesias del lago Tana, construidas casi todas entre los siglos XVI al XVIII repiten idéntico patrón. Son todas de madera con un desarrollo circular y una capilla cuadrada inscrita dentro del círculo periférico. La cubierta cónica de brezo y ramas completa la estructura. Los muros de la capilla interior están recubiertos en su totalidad con pinturas con las habituales representaciones bíblicas, vírgenes con el niño, San Jorges, reyes magos, infierno y demonios, sacrificios de Abraham, crucifixiones, martirios de santos, San Pedros pescando, bautismos, los querubines habituales; todas ellas realizadas con la habitual técnica naif y colorista etíope.
Teniendo en cuenta que se paga una entrada de 100 birr (no barata precisamente) por cada iglesia y son todas muy parecidas, diría que con un par o tres que se visiten, debería bastar, a no ser que se sea un entusiasta del arte monástico etíope o de las representaciones bíblicas.

LAS CATARATAS DEL NILO AZUL

Si llegaste hasta Bahir Dar, merece la pena que le dediques una mañana a las Blue Nile falls, a unos 30 kilómetros en dirección sureste por una carretera de tierra. Algunos hoteles y todos los operadores locales organizan tours por precios bastante simbólicos, aunque se puede ir en bus local o rickshaw sin ninguna dificultad por menos aun.
Un sendero de un par de kilómetros que comienza junto a un viejo puente, según cuentan construido por los portugueses, lleva a diferentes puntos desde donde ver los saltos de agua. Un puente colgante del estilo como los nepalís cruza el Nilo hasta el pie de las cataratas.
Eso sí, lo mejor es no hacerse unas elevadas espectativas si habéis visto imágenes de las cascadas por internet.
Una presa que se construyó aguas arriba limita muchísimo el flujo de agua; de manera especial en la época seca. Así de los 500 metros de ancho que tienen los saltos de agua en su máximo esplendor, cuando se abre la esclusa en la época de lluvias; en esta temporada seca solo queda un salto de agua de no mas de una treintena de metros de anchura precipitandose en su caida en medio de acantilados secos.

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