ETAPA 9: LAS MONTAÑAS SIMIEN

Las Simien mountains, son en realidad una especie de meseta que emerge por encima del altiplano que ya está a dos mil metros, unos dos mil metros adicionales. Llegando en su punto mas alto a los 4070 metros por encima del nivel del mar. Relativamente cerca de Gondar esta maravilla de la geología puede competir sin complejos con el Gran Cañón del Colorado o similares.

Una carretera que atraviesa el parque en dirección oeste-este permite detenerse en diferentes miradores para aquellos que no quieran caminar o solo dispongan de un día.

Pero la mejor forma de visitar el parque es a través de sus senderos en rutas que van de los dos días hasta los ocho.

En Gondar se ofrecen excursiones de tres días y dos noches para grupos de a partir de 3 personas que incluyen guía y scout obligatorio (lugareño armado con un fusil como escolta personal), traslado, alojamiento y comidas en los community lodges del parque, entradas y permisos por 250 dólares. Y si os dirigís al parque nacional, en el visitor’ s center en la localidad de Debrak podréis contratar directamente al guía por 300 birr al día (15 dólares) y al scout por 150 birr (7,5 dólares) al día. Los guías hablan perfecto inglés y tienen grandes conocimientos del parque, su geología, fauna, botánica; los scouts en cambio no hablan ni una palabra de inglés por lo que merece la pena (por el precio) llevar también un guía, que además os marcará el ritmo mas adecuado.

Diréis, mucho mejor y mas barato hacerlo allí directamente. Si, pero no. A no ser que salgáis caminando desde Debrak e invirtáis un par de días en llegar hasta Sangkaber donde empieza lo interesante del parque. Si queréis ganar tiempo y reducir el tiempo de caminata y contrataros un transfer hasta Sangkabar, un jeep privado ya os saldrá por 100 dólares. Por lo que las gallinas que entran por las que salen.

Teóricamente dese 2014 los turistas no pueden entrar en el parque en uno de los camiones que transportan a los lugareños, ni nada que no sea un vehículo privado o de un operador autorizado.

En mi caso opté por contratar desde Gondar un tour de dos días y una noche, con solo el traslado de ida hasta Sangkabar, guía, scout, entradas, permiso, dos días de comida y una noche de alojamiento. Tras una dura negociación, me resultó imposible bajar de 200 dólares. Buen negocio, ya que iba yo solo; y en otra agencia por lo mismo me pidieron 600.

El truco es que la agencia tenía que mandar una minivan a recoger a un grupo, y así aprovecharon para llevarme a mi hasta allí.

Ya en la entrada del parque pacté con Melese (quien iba a ser mi guía) los dos días y una noche ya contratados con la agencia, mas un día adicional para llegar hasta Chenek haciéndome cargo de los gastos adicionales el día extra, sin tener muy claro como iba a salir de allí.

La furgo que me trajo desde Gondar nos subió a mi, al guia y al scout hasta Sangkaber, a unos 30 kilómetros de Debrak.

El camino en seguida se asoma al borde norte de la meseta ofreciendo las primeras visiones de los acantilados y también de los babuinos gelada. Una especie endémica de esta zona muy sociable que habita en grandes comunidades por todo el parque.

A la hora de caminata se llega a un impresionante salto de agua que se precipita al vacio desde mas de quinientos metros de altura.

A partir de allí el camino continúa bordeando los acantilados una hora mas, hasta que se adentra en la meseta siguiendo el curso del rio que fluye hasta la cascada. Una cansada ascensión constante sin demasiada pendiente pero también sin descanso por un camino rodeado de lobelias gigantes te lleva hasta el campamento de Geech donde hariamos la primera noche.

Mi scout no se separa de mi ni un segundo, me siento como Leo Messi cuando le hacen un marcaje al hombre. No habla, pero está claro que el chaval es muy responsable y se preocupa por mi.

Nos instalamos en una de los dos dorms del community lodge. Las camas tienen mantas y el saco de dormir no es estrictamente necesario, aunque el techo de chapa y agujeros por todos lados no tiene pinta de aislar demasiado.

A unos quinientos metros del campamento, nuevos acantilados se precipitan al vacío en un buen lugar para ver la puesta de sol.

En la cena socializo con otros excursionistas. La mayoría optan por dormir en tiendas en lugar de los refugios, algo que mi espalda no logra entender. Las primeras horas de la noche en el exterior son relativamente agradables hasta que en la madrugada el termómetro baja dramáticamente hasta helar. Dentro del refugio las mantas bastan para asegurar una noche fría pero aceptable.

A la mañana siguiente tras desayunar salimos temprano hacia el Imet Gogo, una de las cimas del parque que a 3.950 metros sobre nivel de mar culmina la cresta norte con una de las caidas libres mas salvajes del planeta tierra. El sueño de un saltador base. Mil cuatrocientos metros cortados a pico uno bajo otro.

Tras una fácil caminata de hora y media se llega a la cresta. Los trescientos metros por un camino que serpentea junto al abismo conducen a una mini grimpada final de 3 metros que culmina en este espectacular mirador.

El camino que continúa hasta Chenek sigue el borde oeste de los acantilados en una larga etapa de cinco horas adicionales mas que ofrecen visiones de la brutal caida del Imet Gogo, nuevas colonias de babuinos gelada, lobelias gigantes; atravesando el punto mas alto del parque a 4.070 metros sobre el nivel de mar.

Llegamos a Chenek, punto final del trekking sobre las cuatro de la tarde.

Los 35 kilómetros y casi 2.500 metros de desnivel acumulado sobre mis piernas en estos dos días comenzaban a pasarme factura.

Ya nos habíamos instalado en el community lodge y me disponía a relajarme en el atardecer en el mirador del camp cuando Melese me preguntó si tenía algún plan para salir de allí al día siguiente. Le dije, “a ver si alguno de los grupos que bajen mañana tienen sitio y nos llevan en sus jeeps pagando algo”. Pregunté a algunos excursionistas que me dijeron que preguntarían a sus conductores.

Los casi 70 kilómetros hasta Debrak requerían de dos días mas caminando.

Como en una de esas extrañas casualidades que a veces suceden, vimos un Land Cruiser local que bajaba desde una población situada mas al oeste, ya fuera del parque. Nos miramos los dos y Melese me preguntó “y si bajamos esta tarde?”.

El Land Cruiser cargado de judías verdes en efecto bajaba hasta Debrak. Tras una corta negociación pacto 20 dólares por bajarnos a los 3 (scout, guía y yo). Solo hay una pega, en teoría yo soy un “bulto molesto” ya que no estoy autorizado a viajar en este transporte local. Pero los 400 birr le compensan al conductor el riesgo.

Recogemos las cosas a toda prisa y nos subimos en el jeep.

La carretera recorre el parque por la zona mas alta y a ratos transcurre en paralelo al precipicio, por lo que no es muy apta para pasajeros impresionables.

Tras una hora y media llegamos a la garita del parque, Melese me cubre con unos sacos, y abandono clandestinamente el parque.

Lo hemos conseguido.

Cuarenta minutos mas y ya me instalo en Debrak, donde me espera una merecida ducha de agua caliente y una injera que comparto con mi guia y unos amigos.

MELESE

A veces la casualidad te cruza con alguien que realmente valora otras cosas antes que el dinero, y que espera de ti otras cosas mas que exprimirte (algo que es frecuente en Etiopía, y otros paises como India o Vietnam). Es entonces cuando de verdad esa persona entra en tu misma frecuencia y hablas el mismo lenguaje.

Melese, guía en el parque lleva algún tiempo tratándo de establecerse como operador local freelance. Ha desarrollado su página web y parece ser que tiene capacidad para organizar otras cosas por el país.

Dos días me bastaron para ver que este chaval es muy legal, y que si en algún momento tengo que organizar algún viaje para particulares en Etiopía, Melese será mi hombre de confianza en el país. No sé si tiene la infraestructura o si puede conseguirla. Pero hay algo que está muy por encima y que cuesta mucho ganárselo: la confianza.

He conocido a otros, y todos eran o han sido unos mercachifles que solo valoran una cosa. Dinero a corto plazo. Tienen furgonetas, oficinas, etc. No me interesan, busco a alguien que se moje por mi y por mis clientes. Me da igual que termine siendo un intermediario mas, sé que dará la cara por mi.

Por esto soy el mejor en esto, y mis viajes para grupos son siempre impecables; porque me rodeo siempre de los mejores y porque el dinero ocupa un papel secundario siempre, tanto para mi, como para mis colaboradores.

Solo por ser lector de este blog te regalo el contacto por si vas por las Simien:

http://www.outstandingsimienmountainstours.com

tours.simien@gmail.com

Una respuesta to “ETAPA 9: LAS MONTAÑAS SIMIEN”

  1. Marian Says:

    Veo que estas bien…, habian pasado muchos dias sin noticias tuyas y ya pensaba en organizar un equipo de rescate. Me alegro por tu parte y lo siento por la mia, me he quedado sin escapada.
    Disfruta y un abrazo.

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