ETAPA 5: KARIMA, NAPATA, GEBEL EL BARKAL Y LOS FARAONES NEGROS DE KUS

Karima es una pequeña y tranquila ciudad junto al Nilo a los pies de una curiosa formación rocosa que emerge de la llanura y que los lugareños conocen como Gebel el Barkal. Aquí floreció Napata, la primera capital de los faraones negros, el reino de Kus hará unos 3.200 años.
Constructores de pirámides como sus vecinos grandes del norte, los kusitas limitaban las dimensiones de sus tumbas, pero también les daban una inclinación mucho mayor que en el norte a sus caras. Llegando a los 60 grados. Eso da una imagen a las necrópolis kusitas i meroíticas muy característica.
A los pies de Gebel el Barkal se encuentran los restos de varios templos de la época Napata, si bien su estado de conservación es bastante pobre, sobretodo comparándolo con lo que se ve en Egipto, la situación de los restos parcialmente cubierta por la arena, los equipos de arqueólogos trabajando con la colaboración de lugareños con sus vestimentas locales, sus turbantes y unas rudimentarias gruas construidas con troncos te trasladan inevitablemente a las escenas de Indiana Jones en busca del arca perdida.
Realmente parecen excavaciones de la época de Howard Carter.
En estos momentos un par de misiones, una italiana y otra estadounidense se encuentran excavando la zona.
Una arqueóloga americana me explica que la estructura sobre la que trabajan se desenterró la semana pasada.

La directora del equipo italiano me muestra el interior del santuario de mut excavado en la roca del Gebel y cerrado al público, y me explica los trabajos de restauración que están llevando a cabo. Ventajas de viajar solo, en sitios por los que pasa poca gente.

Desde lo alto del Gebel, a vista de pájaro, además de dominar unos 40 kilómetros de Nilo y la ciudad de Karima, se aprecian con claridad los desarrollos de las plantas del templo de Aton y de Mut.
En la zona norte del Gebel hay una agrupación de pirámides kusitas en un estado de conservación impecable. Las mejores de todo Sudán, y la mejor hora para fotografiarlas es por la tarde.
Si no tenéis mucha prisa por marcharos, en las proximidades de Karima hay un par de sitios mas que tienen su interés pero que requieren un cierto esfuerzo y tiempo para llegar en transporte público. Unos 20 kilómetros al sur de Karima se encuentra la necrópolis de El Kurru, donde entre un monton de túmulos en ruinas, hay un par de tumbas con buenas pinturas con los tradicionales motivos faraónicos, aunque en el momento de mi visita solo una estaba abierta al público. Considerando el precio de la entrada 50 sdp (5 euros), yo ahora mismo prescindiría de la visita. Mas interesante por lo escénico del lugar, en Nuri hay un campo con las pirámides mas antiguas de Sudán donde se enterraron los primeros reyes napatas. Si bien, el estado de conservación es bastante peor que las de Gebel el Barkal, lo desolado del lugar, rodeado por las dunas que acarician suavemente las pirámides, hacen del lugar un sitio bastante mas inspirador que el Kurru.

Nada mas llegar a Napata has de ir a registrarte a la policía. Es una simple formalidad que no te lleva mas de un cuarto de hora. A la postre sería el único lugar donde tuve que hacerlo. En el resto del país bastó con dejar una fotocopia del pasaporte en el hotel.

Si os lo podéis permitir, a los pies del Gebel, los italianos han construido un precioso hotel boutique conocido como la Nubian Rest House, supuestamente siguiendo las directrices de la arquitectura doméstica nubia, aunque personalmente no creo que haya un solo nubio en todo Sudán y Egipto que viva con esos lujos. A título indicativo, la habitación individual cuesta 1.600 libras sudanesas (160 euros), no os creáis lo que dice la Bradt. Y una cena 340 libras sudanesas (34 euros). A la sonriente encargada no pareció impresionarle nada de lo que le conté de mi prospección para los viajes de amudaria. Salí de allí con sumo cuidado, no fuese a romper una maneta de una puerta o tirar una taza del comedor al suelo y me la hicieran pagar.

En cualquier caso, Karima está mas animada por la noche, aunque el resto de alojamientos son similares a los de Dongola, me quedo en uno de los dos que propone la Bradt, hemps progresado algo, las sábanas están relativamente limpias (otro tema son los suelos o las paredes). La habitación dispone de un práctico enchufe. Y para cenar, se encuentran aceptables pollos a l’ ast o preparados a la brasa con un marinado estilo tandori, que completan la habitual oferta de ful y tamiyas. Así que si no os podéis permitir la nubian house, don’ t panic.

Antes de cerrar la entrada: Ya se que lo que os estaréis preguntando. “Donde demonios duermen los arqueólogos?”.
Evidentemente no en la Nubian Rest House ya que se les iría todo el presupuesto de la excavación y aun tendrían que pedir mas dinero a Roma y a la Smithsonian, pero tampoco en las tres espartanas lokandas de Karima. Los italianos me explicaron que tenían alquilada una casa los tres meses que estaban allí.

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