LA MITAD DEL MUNDO (ISFAHAN)

Pocas ciudades no solo en la legendaria ruta de la seda, sino en el universo de los viajeros auténticos como tu y yo, (para los turistillas ya están Paris, Nueva York o Londres), concentran tanta magia y sonoridad en su nombre como Isfahán, tal vez Samarkanda, Constantinopla, Alejandría, Bagdad, Damasco o Zanzibar. Es tal la capacidad de evocar de estas que se podrían dar la mano con otras ciudades míticas o extinguidas como Xanadu, Shangri La, Avalón, Troya, o Tenochtitlán.

En cualquier caso, ninguna de todas ellas puede presumir del título de “la mitad del mundo”, como si puede hacerlo Isfahán. Y de eso te das cuenta en seguida. La ratificación de que ese grandilocuente título no es excesivo se produce cuando entras por primera vez en la deslumbrante plaza del Imán, sobretodo si tienes la precisa fortuna de hacerlo llegando desde el laberíntico bazar de callejas comprimidas de sus aledaños, y en esos diez minutos de luz mágica (los fotógrafos saben de que hablo) que suceden al ocaso, cuando las luces se encienden y el cielo aun azulado no ha caido al negro de la noche. Entonces los mas de 300 arcos apuntados de la plaza resplandecen como el oro, y las enormes cúpulas de las Mezquitas del Iman y Lofotah revestidas de azulejos azules parecen ser astros celestes que emergen por encima de las arcadas. Te sitúas en cualquier punto de la enorme plaza, giras sobre ti mismo 360 grados, inspiras, sueltas el uah!! de rigor, avanzas unos metros alzas la vista y repites ese giro sobre ti mismo por segunda vez, entonces sentencias: “si hay una ciudad que pueda considerarse la mitad del mundo, debe de ser esta y no otra”.

Pero no todo es la arquitectura de la plaza, una vez ha caido la noche y el termometro baja unos grados, los habitantes de Isfahan toman hasta el último de sus rincones en un ritual que se repite a diario, haciendola rebosar de vitalidad. Las familias se organizan sus picnics, los amigos se reunen para charlar, los niños para andar en bicicleta. Si te paseas en soledad por ahí, no tardarás en ser atrapado por una de esas familias que insistirá en que te unas a ellos. Alguna de las hijas que habla algo de inglés pasará a ser tu interlocutora. Cenar en esa plaza a la fresca, enmarcado por esa deslumbrante maravilla acompañando a una familia iraní, es una experiencia que debe realizarse. Un highlight must do del país.

A la mañana siguiente regresé temprano a la plaza del iman para visitar los 3 edificios monumentales que presiden tres de sus lados. Pasaba ya un buen rato de las 9 de la mañana, los edificios seguían cerrados, y había muy poca actividad en las tiendas de artículos turísticos vecinas. Raro, raro, porque tampoco era viernes. Pasó una pareja de italianos con un guía y les pregunté. Había dado de pleno con el aniversario de la muerte del sexto iman, festividad nacional, y naturalmente estaba todo cerrado.

Unos tipos vestidos con camisas negras y mujeres con chador negro riguroso se concentraban en una esquina de la plaza, comenzaban a desfilar portando pancartas escritas en farsi, imágenes de los dos lideres supremos de la revolución, Khomeini y Khamenei, y unos cartelitos en los que se podía leer unas bastante modosas consignas: “down with Israel”, “down with USA” (abajo con Israel, abajo con USA). Hasta para desearle el mal a los enemigos declarados son educados y comedidos. La marcha que partía de la plaza alternaba canticos con silencio, puso rumbo a la madrasa Ye Chahar Bargh. El italiano acribillaba a los participantes a fotos, yo mas prudente lo miraba todo desde la distancia. Algunos turistas curiosos que pasaban por ahí se sumaron a la marcha. Ahora que en Su Capitalísima del centro del reino tanto se habla de mayorías silenciosas (va por ti virgen santa Sorayita del gran poder), la marcha apenas reunía unos 500-1000 manifestantes. El resto de iranís pasaban su jornada festiva en su casa o en los parques. Eso es una mayoría silenciosa queridísima vicepresidenta.

La contrapartida al cierre de todos los monumentos es que la madrasa, uno de los edificios históricos mas bonitos de Isfahan que se encuentra normalmente cerrada a visitantes abría esa jornada sus puertas a todo el mundo, también a los extranjeros y no musulmanes. Así que si bien el resto de atracciones estaban cerradas, tuve la ocasión de visitar un edificio de acceso muy complicado y que muy pocos extranjeros han podido visitar. Por la tarde me fui a ver lo único que no se cierra en Isfahan, sus magníficos puentes safavidas sobre un rio que desafortunadamente en esta época del año se encuentra seco. Por delante tenía dos días mas para completar la visita a la ciudad de una manera algo mas comprimida.

El segundo día ya si, me pude recrear con la parte mas monumental, el refinamiento de la sala de música del palacio Ali Qapu, la grandiosidad de la mezquita del Iman, la igualmente preciosa mezquita Lofotah., y los cercanos jardines del palacio Chehen Soltun.

La mezquita del viernes, o mashed e jamme como la llaman ellos, en el extremo norte del bazar, tal vez no supera en finura a la mezquita del iman en la gran plaza; pero es mucho mas contundente. 2 de sus 4 iwanes muestran unas muqarnas descomunales que parecen desafiar a la gravedad y que se sostienen con un ingenioso sistema estructural. Es la mezquita mas antigua de Isfahan y el resultado que vemos hoy en día se corresponde a una serie de ampliaciones y evoluciones a lo largo de mas de 700 años.

No hay que marcharse de Isfahan sin dedicar una tarde al barrio armenio de nueva Jolfa, al sur del rio. Allí el sultán dio asilo a la comunidad armenia que escapaba de las persecuciones otomanas. Pudieron edificar sus iglesias, entre ellos la catedral de Vank que combina formas mas propias de las mezquitas como su cúpula apuntada, con elementos mas cristianos como el campanario. El interior de la iglesia es un enorme cómic con decenas de viñetas al fresco que reproducen escenas bíblicas. El barrio armenio es algo mas liberal y desenfadado que el resto de la ciudad. Cafés, restaurantes italianos, y lugar de encuentro de los jóvenes isfahanitas de clases medias y acomodadas.

En las afueras hay un curioso y pequeño mausoleo muy apreciado por los locales, conocido como el de los “minaretes oscilantes o shaking minarets”. En un extraño fenómeno, en determinados días, los minaretes empiezan a “bailar”, sin venirse abajo. No hay respuesta científica a tal misterio, ni tampoco un video mio (ya que en mi visita se estuvieron muy quietecitos). Pero en youtube encontraréis videos. Tal vez una coincidencia entre altura de los minaretes, con separación al suelo, con la longitud de onda de alguna vibración del suelo o de la ráfagas de viento, provoquen una entrada en resonancia, o tal vez sea la voluntad de Alah. Algo mas lejos en la misma carretera hay un pequeño Ateshkadeh o templo del fuego zoroástrico al que vale la pena subir básicamente por las vistas y como un pequeño adelanto a lo que mas adelante encontraremos en Yadz. Si vais justos de tiempo, porque las conversaciones con los jovenes de Isfahan os han consumido muchas horas, estas dos cosas os las podéis saltar.

Una constante tras entablar conversación con los jovenes locales después de hablar de las virtudes del Barça y las penas del Madrid (en todo Irán los culés barren por goleada a los blancos, y la liga a la Premier), es hablar de tu itinerario por el país. La pregunta casi constante es un, “pero no piensas ir a Kish?….oh, pero si no has estado, debes ir a la isla de Kish, es lo mas bonito de Irán”. Tras investigar un poco averigué que cualquier parecido entre esta isla y las Seychelles o Maldivas iba a ser una pura ficción, casi como esperar encontrar un Pachá Teherán con stripers y go-gos. Kish resulta ser una especie de puerto franco, un islote muy cerca de la costa en el Golfo Pérsico lleno de hoteles y centros comerciales en el que hay un grado de mayor libertad, donde los hombres pueden pasear en bermudas e incluso las mujeres quitarse el hicab eventualmente o bañarse con los hombres. Uno de los pocos lugares de Irán o tal vez el único que puede visitarse sin necesidad de visado. Ese elevado grado de tolerancia y relajación respecto a las normativas revolucionarias, ha hecho que muchos jóvenes vean en ese pedacito de tierra el pequeño paraiso dentro de su propio país.

4 comentarios to “LA MITAD DEL MUNDO (ISFAHAN)”

  1. Bon resum, útil per seguir preparant la nostra ruta, gràcies de nou!

  2. Muy bueno. Me he encantado tu relato, a ver si algún día marcho para alla. Saludos.

  3. Ni el mismisimo Omar Jayan hubiera descrito la plaza de Naghsh-i Jahan como lo has hecho tu. Los que no hayan estado seguro que desean verla y los que ya la han visto seguro que desean volver.
    Saludos

  4. Extraordinaria la información sobre la ruta de la seda.
    Saludos viajeros
    El LoBo BoBo

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