EL HERMANO DE SANGRE NUMERO 1

 

Una vez terminó la guerra de Vietnam y expulsados los americanos de Saigón, paralelamente el ejercito revolucionario del Khemer Rojo se hacía con el control de la vecina Camboya. Lo que en un principio aparentaba ser una revolución socialista mas, terminó siendo una de las peores carnicerías y genocidios perpetradas por un demente en el siglo XX.

Pol Pot, un iluminado intelectual privilegiado de la clase alta camboyana que tuvo la oportunidad de estudiar en París quiso implantar un sistema exclusivamente agrario y un regreso a la época de la baja Mesopotamia. La primera medida que adoptó fue desplazar a toda la población rural al campo. Para hacerlo de una manera mas sutil, difundió el mensaje de inminentes bombardeos del ejercito americano sobre las ciudades, para que el miedo facilitara las evacuaciones.

Una vez desplazados, los camboyanos fueron obligados a trabajar turnos de 15 horas en condiciones de esclavitud y con un par de escasas raciones de arroz al día. Se calcula que mas de 2 millones de camboyanos murieron de hambre y agotamiento en los casi 5 años que duró el régimen, por las consecuencias de este disparatado sistema. Los que no colaboraban eran ejecutados sin ningún miramiento; la menor de las sospechas de ser contrario al régimen (y para eso bastaba una denuncia anónima de cualquier vecino sin ningún tipo de pruebas) implicaba la detención, brutal tortura hasta obtener la confesión que el policía deseaba y posterior ejecución. Haber estado en contacto con extranjeros implicaba la ejecución, ser intelectual, llevar gafas, ser monje; implicaba la ejecución.

Fosas comunes con millares de huesos humanos fueron encontrados en las afueras de Pnom Penh.

Pero quizás el lugar mas siniestro, macabro, impactante, estremecedor, espeluznante (si vale,….ya se que empiezo a parecerme a Pedro Piqueras….) es el S21. El S21 era un antiguo instituto de educación secundaria que el Khmer rojo reconvirtió en centro de “detención e interrogación”, allí los detenidos eran sometidos a las torturas mas salvajes hasta obtener las confesiones mas inverosímiles. Hoy en día puede visitarse en Pnom Penh, en el estado en el que los vietnamitas lo encontraron cuando entraron en la capital. Pueden verse los artilugios y los métodos que empleaban en las torturas, las minúsculas celdas con las que compartimentaron las aulas y donde hacinaban a los presos.

Repugnancia es el sentimiento que experimenté, repugnancia de que subhumanos genéticamente idénticos al resto de humanos llegaran a esos extremos. Yo me resisto a considerarlos humanos. Son otra cosa inferior. Pero no humanos. Los humanos somos otra cosa.

Casi 5 años duró el Khmer rojo en el poder de Camboya; y nadie hizo nada. Ni la comunidad internacional, ni EEUU, ni Beijing, ni sobretodo Moscú.

La Unión Soviética debió actuar, debió mandar al ejercito rojo, debió capturar con vida a la camarilla de Pol Pot, debió juzgarlos en Moscú y debió ejecutarlos a todos. Esa salvajada se estaba haciendo en nombre del comunismo.

Tuvo que ser el ejercito vietnamita (aliado inicial de estos subhumanos) cansado de las reivindicaciones territoriales camboyanas sobre parte del Delta del Mekong vietnamita y de las incursiones del Khmer en el Delta del Mekong donde atacaban poblaciones vietnamitas y asesinaban a la población local; quien puso fin a la locura de Pol Pot.

En 1979, 150.000 soldados vietnamitas invadieron Camboya y expulsaron a los Khmeres a la selva.

Pese a todo, durante muchos años, la “guerrilla” continuó actuando, atacando aldeas. Los vietnamitas minaron medio territorio camboyano para limitar la movilidad del Khmer. Algo que aun padece la población local.

Pol Pot nunca llegó a ser capturado con vida. Murió en la selva al parecer de malaria casi 20 años después de huir de Pnom Penh. Y no ha sido hasta el año 2003 que han comenzado los juicios contra algunos de los ministros y generales del Khmer. Algunos de estos subhumanos ya cumplen condena. Condenas demasiado humanas.

El Khmer Rojo manchó de sangre y barbarie el nombre de unos antepasados, los khmeres que alcanzaron un nivel de desarrollo tecnológico y sensibilidad artística sin comparación en ningún otro lugar del mundo en los siglos X y XI.

Y su genocidio es la peor de las locuras del siglo XX desde el holocausto nazi.

7 comentarios to “EL HERMANO DE SANGRE NUMERO 1”

  1. Botitas Says:

    Es aún peor que el genocidio nazi de Hitler, Pol Pot fue un genocida de su propia gente, su pueblo, su propia sangre … Él y su camarilla quizás no eran subhumanos, pero sí enajenados, algo que no deberíamos olvidar los que creemos que, como dijo Terencio, nada de lo humano nos es ajeno …

    Un saludo, gracias por (volver a) entretenerme un rato con agradable lectura.

    • German Says:

      Nacemos libres y nacemos humanos; son nuestros actos los que nos pueden hacer llegar a perder esas dos condiciones.
      Nunca he creido en los privilegios vitalicios.
      El carente de humanidad no puede considerase humano.
      No creo que los lideres del Khmer fueran unos enajenados, ese sería le argumento de una buena defensa jurídica para limitar sus responsabilidades.
      Probado está que eran muy conscientes de lo que hacían.
      Pese a todo los derechos y garantías jurídicas fundamentales deben preservarse hasta el final.

  2. Del S21 hem vist marxar visitants amb llàgrimes als ulls al no poder aguantar totes aquelles imatges… Sense dubtes, una visita obligada per intentar imaginar on és el límit humà (o subhumà, com bé dius). Es molt més dur que no pas el memorial Toung Sleng amb tots els cranis i restes humanes.
    Sembla mentida que periòdicament passi el mateix a diferents indrets…

  3. Pocos comentarios pueden hacerse a la siniestra historia de los jemeres rojos de sangre. Solo que China dificilmente podia intervenir puesto que la Revolucion cultural andaba haciendo estragos y las jaurias de los guardias rojos azuzadas por la jerarquia del PCC andaban ocupados haciendo lo propio por todo el inmenso territorio vecino.
    A mi lo que mas me impacto de los Campos de la Muerte y el S21 fue la presencia de innumerables tullidos a la puerta que silenciosamente testimoniaban que las minas sembradas siguen siendo una interminable secuela de las atrocidades. Y es que es mas caro desarmar minas que fabricarlas y colocarlas y las divisas que obtiene el régimen actual y los grandes complejos hoteleros internacionales en Siem Reap, incluidos chinos, no van a gastarselo en rastrillar todo el territorio. Faltaria.

    • German Says:

      Minas en gran número de fabricación española por empresas participadas por La Caixa y banco Santander entre otros. Bueno es que se sepa.

  4. Dulcinea Says:

    la visita me parecio muy dura y, como tantos otros, tambien lloramos pero pienso que es bueno ver estos sitios y reflexionar sobre el sufrimiento de miles y miles de personas inocentes que murieron injustamente en este y en tantos otros sitios del mundo.

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