En pocos lugares del mundo (salvo en la convulsa y controvertida Jerusalem) es posible pasar de la ciudad mas sagrada de una religión a la ciudad mas sagrada de otra religión como en esta zona de la India.
Tres horas de tren bastan para saltar de Bothgaya (la ciudad mas sagrada para los budistas) a Varanasi (la ciudad mas sagrada de los hinduistas). Claro que en Jerusalem bastan unos minutos para saltar del muro de las lamentaciones al santo sepulcro y de allí a la mezquita de la roca. A ver quien es el guapo que supera eso.
Sobre Varanasi escribí mucho la última vez que pasé por aquí, así que voy a volver a tirar de hemeroteca otra vez.
(pero eso no va a ser hoy que no encuentro el texto por ningún lado, ejem…disculpad…ya se que me parezco a Santamaria, el cocinero de Rota)
Y voy a completar lo dicho con impresiones de esta segunda vez.
Aproveché mi estancia en Varanasi para tomarme unas minivacaciones de 4 días. La celebre azotea de la Puuja GH con sus impresionantes vistas del río y la ciudad (seguramente las mejores de toda la ciudad) me brinda el marco perfecto para ello. Para escribir, leer, tomar un lassi, conversar con otros viajeros…(pero que superbohemio que soy….)…y sobretodo para vago maalear. No en balde Varanasi es la ciudad donde el concepto vago-maleante en esencia se inventó y desarrolló. Esta es una de las ciudades por las que merodean mas sadhus y santones que decidieron no manchar su karma con posesiones o algo tan mundano como el trabajo.
De vez en cuando me bajo a los ghats a pasear, a recorrerlos de punta a punta, uno de los paseos mas agradables que pueden darse en India, Voy a la gran mezquita a disfrutar de sus vistas sobre el río, me zambullo por algún bazar, y me dedico a la ardua tarea de decidir el restaurante donde comeré hoy, busco antiguos amigos, como el carismático Babas y su inseparable compañero, allí siguen cuatro años después, en el mismo humilde puestecillo de çais; el Babas parece que ha aprendido mucho mas castellano., lo noto algo cascado de los bronquios, quizás demasiado hash o quizás un resfriado mal curado. Le digo que lo vi en un reportaje de TVE, y le pregunto por Manu, el chaval vallisoletano que pinta cuadros en Varanasi. Está en Australia con una chica eslovaca, va a exponer allí.
Al final de la ciudad, cuando ya se acabaron todos los ghats, en un banco de arena producto de los sedimentos que arrastra el rio que volverá a quedar anegado una vez la madre Ganga multiplique su caudal por efecto de los monzones me encuentro un improvisado campamento con cuatro maderas y lonas, un precario cercado y una magnífica plantación de maría. Un Sadhu me invita a pasar, estirado sobre un poyete hecho con arcilla seca del río otro sadhu tose. “Está enfermo, tiene fiebre por las noches”, me dice el Sadhu que me ha invitado a pasar).
Saca una tienda iglú bastante cascada que debió regalarle algún mochileroy me pregunta si se como se monta, la montamos en un momento. Al cabo de unos minutos de conversación aparecen dos santones mas y un chaval del pueblo. Sacan sus pipas de arcilla e inician el santo ritual de fumar el charas (hash). El chaval les prepara las pipas. Me invitan, declino la invitación. Pedimos unos çais. y ahí se nos va la tarde.
De regreso veo el espectáculo de las puujas vespertinas en el ghat principal, un espectaculo mitad religioso pero también mitad turístico que se lleva haciendo desde hace unos 16 años. Una chica me vende un cuenco de flores y vela para que haga mi puuja…deposito la ofrenda en el río, en un momento muy emotivo en recuerdo de mi abuela.
El tercer día me decido a madrugar y a coger una barca a las 5 de la mañana para ver el amanecer sobre el Ganges recordando la explosión de color que viví hacía cuatro años. La salida del sol ahora no es tan frontal, sale mucho mas río arriba, unas nubes bajas también molestan bastante. El amanecer no tiene nada que ver con el amanecer de 2007.
IMPRESIONES SOBRE LA CIUDAD
Impresión uno: hay mas comisionistas, trapicheantes, camellos, capta clientes, plastas, haslers, pelmas, falsos guías, vagos y maleantes que hace 4 años; también hay muchos menos turistas que en la época que yo estuve. Lo cual hace que el acoso y derribo de los “alo-sir, yes-sir” sea brutal, peor que el de los buitres de una discoteca barcelonesa.
Esta ha sido una de las conversaciones efímeras con uno de estos plastas:
-alo ser whwrw yu com from
-from uzbekistan
-from pakistan?
-no from uzbekistan
-a never hear dis cauntry
-uzbekistan, great country, rich country, beautifull girls, and wonderfull beaches, ma friend…
-you need hash?
-no, my mother don´t let me smoke
-Oh ser, is your mother with you?
Mas cortos que la picha de un virus.
Impresión 2: Imitando a la original Bread Brown German bakery seleccionada con un “OUR PICK” por la biblia, y donde te meten un palo de los guapos en la cuenta supuestamente para fines solidarios y caritativos; han aparecido por Varanasi una legión de fake Bread Brown German bakeries hasta el punto de que pronto habrán mas que templos. Ah! que poder tiene la maldita biblia, y que predecibles somos los viajeros.
Impresión 3: La vista desde la azotea de la Pooja guest house es junto con el amanecer en el río, las cremaciones y los ghats el cuarto must see de la ciudad. Afortunadamente esto lo sabe muy poca gente, y la guest house sigue a la sombra del loniplanetado Hotel Alka. El precio de las habitaciones sigue siendo un buen negocio y espero que siga así durante mucho tiempo; espero que ninguno de los chicos de Tony pase por aquí.
Impresión 4: El tema de los cortes de luz y caidas de internet lejos de mejorar respecto de hace cuatro años, ha empeorado drásticamente.