Tras pasar por Tashkent por segunda vez a recoger el visado de Kirguizstan yo y mi nuevo companyero de viaje decidimos quemar los dos ultimos dias de Uzbekistan en el valle de Fergana.
El valle no es un valle e el sentido clasico que todos tenemos de valle alpino rodeado de montanyas, es mas bien una fertil llanura enclavada entre los Karakorums, los Pamires y una pequenya cordillera que separa la zona del resto del pais. Paisajisticamente en el centro del valle, las cordilleras no son visibles ya que quedan demasiado lejos. Esta region de Uzbekistan (que se extiende al otro lado de la frontera kirguiza hasta Osh) es la mas tradicional, y donde el islam se practica con mas ortodoxia. Es tambien uno de esos pasos fijos de la Ruta de la Seda, uno de los pocos que las montanyas dejaban abiertos.
La primera parada fue en Kokand. Alli se conservan los restos de un palacio de un antiguo Khan, y una preciosa mezquita de madera. Aunque la espectacularidad de las construcciones dista mucho de las que pueden encontrarse al oeste de Tashkent (Khiva, Bukhara, Samarkanda). La ciudad es apacible, sosegada, con un ritmo de vida muy al ralenti. Nadie parece trabajar. En una Chaykhana me pego unas partidas de ajedrez con un tipo que asegura que Timur (el gran Tamerlan) era mucho mejor ajedrecista que Kasparov o Karpov…y es que para los uzbekos Timur es mas grande que maradona para un argentino, no me extranyaria que alguno lo ubicara en las Caravelas que llegaron a America en 1492.
De Kokand nos trasladamos a Andijon en un placido trenecito local con bancos de madera que requiere de casi 4 horas para cubrir los menos de 150 km que separan ambas localidades.
Y en Andijon terminamos en el hotel del Terror. El unico y decrepito alojamiento de toda la ciudad. Alli temiendonos el calor de la noche decidimos echar el resto (quemar todos los sums que nos quedaban) para conseguir el “aire acondicionado” que resulto ser un calefactor ventilador de muy escasa potencia. La vetusta ducha no tenia presion suficiente para llevar el agua hasta la alcachofa por lo que para llevarla hasta por encima de nuestras cabezas tuvimos que recurrir a la tetera que habia en la mesita de noche. Pero lo que termino de aterrorizarnos fue el hecho de que los radiadores de la habitacion estaban a pleno funcionamiento a las puertas del mes de agosto!!!! Ya solo me falto encontrarme a Antony Perkins vestido de viejecita por algun pasillo con un cuchillo y las manos llenas de sangre.
En definitiva que las instalaciones de los decrepitos hoteles de la ex-union sovietica son de historia de Stephen King….
Cruce de fronteras facil y rapido, con la complicidad del jefe de las customs que (gracias a Dios, Dios es Grande) hizo la vista gorda y paso por alto el hecho de que no llevara mi declaracion original de customs (recordad que a la entrada solo completamos una y no nos la devolvieron).
Y por fin en Osh, la capital del valle de Fergana kirguizo.
Llevamos un par de dias aqui intentando ver como se puede arreglar la mejor manera de llegar al lago Song Kol.
Esta manyana subimos al Trono de Salomon que recientemente estrena condicion de Patrimonio Mundial, una montanya con bonitas vistas de los Pamires en la que segun la tradicion, Mahoma rezo una vez, y consecuentemente es lugar de culto para la comunidad musulmana kirguiza.
Por cierto Lluis…desoyendo tus consejos nos hemos quedado en una “sucursal” de la Osh Guest House, un piso franco en el mismo poligono. Alli estamos durmiendo en el “kitchen-dorm”. La cosa es de lo mas decrepito y decadente, pero bueno pagamos 4 dolares y un par de noches pasan rapido. No hay mucha mayor oferta por aqui…a ver si llegamos pronto a las idilicas yurtas del lago Song Kul…